A través de la música, la poesía y la interpretación íntima, la colaboración entre Roxanna Mena y Daniel Sesé pone en diálogo la tradición latinoamericana con la canción de autor mediterránea. Reflexionan aquí sobre el poder de la voz y de la palabra, de la sensibilidad artística en tiempos en los que el arte, se hace necesidad. Nos cuentan el devenir de este viaje compartido, con el que harán una parada por el 23 de abril en el CSA L’Argilaga, de Massaliò.
Daniel Sesé es conocido, además de por su faceta musical, por su faceta artística en el mundo de la ilustración y de las artes gráficas… Daniel, ¿En qué espacio creativo te sientes más cómodo? ¿Qué te aporta uno y otro, música y artes gráficas?
DS: Más que en las artes gráficas, que sería el ámbito más tecnológico y de producción del diseño y la ilustración, me dedico a la ilustración, al diseño gráfico, a la fotografía y a la docencia del arte. Para mí, hay pocas diferencias entre tratar un texto literario como ilustrador y tratar un texto de canción con una determinada música. De alguna manera podríamos establecer que la tarea consiste en ponerse al servicio de un mensaje y las imágenes y las notas musicales dialogan entre sí para crear una determinada propuesta final.
Roxanna, tú que tienes una larga trayectoria como cantante, ¿Qué ha supuesto para ti implicarte en un proyecto como este, “Un mundo como el nuestro”?
RM: Este proyecto, para mí, como todo proyecto musical, supone implicarse tanto a nivel artístico como personal. En lo artístico representa un espacio de exploración y conocer hasta dónde puede llegar mi voz supone un reto. Implicarse es sinónimo de arriesgarse, romper con lo conocido y sumergirse en lo inexplorado. En lo personal, requiere tiempo, entrega y, sobre todo, transmitir al público mis sentimientos y mi sensibilidad. Supone ofrecer una parte de mí hasta llegar a comunicar, con mi voz y mi interpretación, emociones. Considero que el arte no es sólo una forma de dar y recibir, sino también un autoconocimiento pleno.
¿Cómo surge entonces esta colaboración entre Daniel Sesé y Roxanna Mena?
RM: Por mi parte, el proyecto comenzó tras años de amistad. Una simple sobremesa desencadenó lo que hoy constituye “Un mundo como el nuestro”. Daniel desconocía el arte de mi voz y su curiosidad fue lo que nos llevó a compartir tardes enteras cantando como lo harían dos amigos que simplemente disfrutan del momento, como un hobby. Fue tomando forma hasta convertirse en algo más que un pasatiempo.
DS: Hasta que empecé a fraguar este proyecto con Roxanna, ya desde los inicios como ella comenta, me percaté de su gran potencial, una voz con perfume ancestral, de dureza mineral, y con una tonalidad y unos bajos bien ponderados. Yo ya llevaba una larga trayectoria como compositor de canciones musicando poesía y también haciendo mis propias letras. Y siempre lo había hecho en catalán. De todos modos, siempre había tenido una gran fascinación por la canción latinoamericana y por su folklore. Artistas cubanos, mejicanos y sobre todo chilenos, con sus canciones, llenaban las horas de mi adolescencia: Violeta Parra, Víctor Jara, Quilapayún, etc. Y este nexo nos unió, con Roxanna, creando un imaginario propio inspirado en estos grandes maestros.
¿Qué objetivo artístico tenéis?, quiero decir, ¿Qué pretendéis o qué queréis transmitir con la puesta en marcha de “Un mundo como el nuestro”?
DS: Cualquier manifestación artística parte siempre de la intimidad de uno mismo. En ese momento creativo, en ese lugar donde nacen las canciones, la voluntad y el empeño de uno mismo básicamente estriba en reflexionar sobre todo aquello que nos rodea. El creador sólo puede manifestarse a partir de aquello que conoce muy profundamente. Siempre reivindiqué la Escuela de la Mirada de Oskar Kokoschka. Observamos, comprendemos y traducimos desde nuestro punto de vista. Ahí nace la obra, pero en esa elaboración siempre hay que intentar dar ciertas pinceladas, insinuar, sugerir…no “terminar”. Debemos dejar un espacio para que el espectador se sienta partícipe de la obra. En realidad, la obra no la termina el artista, la determina el público, cada uno con su propia experiencia. Como decía el poeta argentino Roberto Juarroz, “la poesía tiende a lo imposible, pero nos hace posibles”.
RM: Como objetivo, considero que el mundo de la poesía y de la canción de autor ha ido perdiendo cierta vigencia para un público mayoritario. Por mi parte, la finalidad de este proyecto es intentar acercar este género a la gente en general y también invitar a las personas jóvenes a detenerse, escuchar y conectar con este tipo de arte, que no es sólo una forma de entretenimiento sino un refugio emocional. Me gustaría sentir que esas personas conectan consigo mismas al son de mi recital. Y eso lo hacemos nosotros junto con otros intérpretes y creadores de la canción de autor.

Daniel, hasta ahora junto a Túrnez, tu lengua artística era el catalán. Sin embargo, ahora con Roxanna, lo haces en castellano. Además de la lengua de expresión, algo muy evidente, ¿con qué otras desemejanzas se va a encontrar el público entre el Sesé con Túrnez y el Sesé con Roxanna (si es que podemos llamarlo así)?
DS: Sigo haciendo canciones en catalán actualmente. De hecho, acabo de publicar un disco que salió hace un mes musicando algunos poemas de Jordi Guardans y Mercè Rodoreda: “Com l'infant de les tardes robades”. Yo creo que no van a encontrar excesivas diferencias. Nos situamos en el ámbito de la canción de autor, que se alimenta de la música tradicional de Catalunya, España, Francia y Latinoamérica. Y el punto en común está en un imaginario propio. Intento hablar de nuestras cotidianidades, tratadas desde un punto de vista mágico. En mis canciones hay pocos recursos literales. Reflexionamos a través del símbolo y la metáfora para que lo evidente trascienda un poco más allá y aborde lo intangible. El público encontrará tanto en Roxanna Mena como en Xavi Túrnez reflexión, intimidad, sensibilidad y fuerza que nos viene de la tierra y de la tradición. Por supuesto, cada uno con su personalidad.
En “Un mundo como el nuestro” además de las canciones compuestas por Daniel, también incluís poemas de la uruguaya Idea Vilariño, de Antonio Pereira y de Gloria Fuertes. ¿Hay algún nexo en común entre la poesía de los tres que os haya llevado a elegirlos para interpretarlos musicalmente? ¿O no hay que ir más allá, y es puro azar?
DS: La obra de estos poetas sirve para crear un clima previo y contextualizar de alguna manera lo que las canciones van a explicar. He llegado a la conclusión de que el azar no existe. Los libros, las canciones y los poetas nos buscan y de nosotros depende atrapar e incorporar este clamor, ese silencio a voces que transita por nuestro lado. Gloria Fuertes nos puede hablar de tragedias, pero siempre con sentido del humor, riéndose del mundo y de ella misma. Antonio Pereira expresa lo profundo de la espiritualidad y la cotidianidad. Idea Vilariño eleva lo mundano y lo personal hacia un imaginario colectivo.
Y además de Vilariño, Pereira y Gloria Fuertes, también interpretáis a músicos como Silvio Rodríguez o Eduardo Gatti. Creo que la relación de Roxanna con América es evidente. ¿Qué os lleva a interpretar a estos clásicos de la canción latinoamericana?
RM: Mi conexión con los cantautores es muy profunda. Siempre me ha inspirado la manera tan poética y honesta de expresar lo que sienten. Entre ellos, Silvio Rodríguez. Sus letras me transforman hasta tal punto que provocan que yo conecte con mis raíces latinoamericanas. Su canción “Ojalá” me ha sido de gran influencia a la hora de construir mi voz por su carga poética llena de desamor y deseo. Sin embargo, si hay un cantautor que ha influido directamente en mí, ese es Eduardo Gatti, quizás porque es chileno como yo o quizás porque su canción “Los momentos” fue la chispa que prendió mi camino. Su música, que me es tan familiar, llega más allá de lo profundo.
DS: Exacto. De todas maneras, en nuestra propuesta no hacemos versiones de otros autores. Ofrecemos nuestra propia obra con la excepción, como comenta Roxanna, de “Los Momentos” de Eduardo Gatti, que es un tema que abre nuestro espectáculo. Es una pequeña invocación y un pequeño tributo a la génesis que fraguó la realidad de hoy. Es nuestro pequeño guiño personal: así empezó todo y a partir de aquí se inicia nuestro recital. ¡Son tan necesarios los rituales para los seres humanos!
“Entre Violetas y Alfonsinas”, creo que es lo único que habéis publicado como Daniel Sesé y Roxanna Mena. ¿Habrá más canciones, algún EP…?
DS: Efectivamente. Este ha sido nuestro primer single. Hay que tener en cuenta que nuestro proyecto es novísimo. Estamos ofreciendo nuestros primeros conciertos en directo. “Entre Violetas y Alfonsinas” fue grabada en el estudio “Gravacions Marines” del gran cantautor catalán Joan Isaac (amigo y maestro). Y contamos con la producción de lujo del maestro Antoni Olaf-Sabater. Esperamos que haya muchas más grabaciones más adelante, aunque de todos modos pensamos que ahora tenemos la oportunidad de rodar todas estas canciones para que vayan adquiriendo su madurez y se vayan asentando en su justa medida. Después de esto será un buen momento para entrar en el estudio de nuevo.
En relación con lo anterior… ¿Hay proyectos de futuro en camino? ¿O este proyecto es un pequeño impasse en la carrera artística de ambos?
DS: Nuestra idea es seguir componiendo canciones de manera tranquila, acudir a todos los lugares donde nos quieran escuchar, y sosegadamente ir avanzando en crecimiento y madurez musical. Nos gustaría compartir todo este trabajo con el público más amplio posible.
¿Qué se va a encontrar el público en l’Argilaga en vuestro concierto de Sant Jordi?
DS: Todo concierto es un pequeño viaje, una pequeña aventura. Caminas por diferentes rincones, tomas diferentes itinerarios según las canciones, pero el arte nunca se puede transitar solo. Nos encantará que las personas que nos vengan a ver el día de Sant Jordi quieran emprender ese viaje con nosotros. Intentaremos crear una atmósfera acogedora y familiar.





