El objetivo de este acuerdo es que las y los médicos de los servicios de urgencia que acuden a un fallecimiento “dispongan del documento oficial para no retrasar el trámite de la certificación de la muerte y evitar un procedimiento judicial con la perturbación a las familias que ello supone en un momento especialmente difícil y doloroso”, señalan desde la institución del Chusticia d’Aragón.
Precisamente “evitar un mayor sufrimiento a las familias y allegados de las personas difuntas en un momento de por sí doloroso” ha sido la razón que ha motivado la reunión celebrada a instancias de la Chusticia d’Aragón, Concepción Gimeno en el Palacio de Armijo.
Al encuentro han asistido el director general de Justicia del Gobierno de Aragón, Jorge Oswaldo Cañadas Santamaría, la directora general de Salud Pública, Nuria Gallán, el director del Instituto de Medicina Legal de Aragón, José Manuel Arredondo, la directora médica del Servicio 061 de Aragón, Ana Isabel Recaj, la secretaria del Colegio de Médicos de Zaragoza, Belén Lomba, la vocal de la sección de Médicos de Administraciones Pública del colegio, Gloria Fernández-Velilla, el representante de la Asociación de Funerarias de Zaragoza, Alberto Larraz, y el de la Asociación de Funerarias de Aragón, Saúl Esteban, que entre ambas representan al 85% de las empresas funerarias de nuestro país.
Al comienzo de la reunión, la Chusticia Gimeno ha recordado el origen de esta iniciativa “en una reunión previa del pasado mes de enero a instancias del Colegio de Médicos”, y el compromiso de la institución de convocar a la administración y a las empresas funerarias “que son las que disponen de los certificados de defunción, para buscar una solución definitiva”.
Así pues, la administración púbica aragonesa y las organizaciones presentes han acordado formar un grupo de trabajo para que “en el plazo aproximado de un mes, esté listo el documento que describirá el procedimiento a seguir para que las funerarias aporten, en especial, a los médicos del 061 los certificados de defunción suficientes para atender las muertes extrahospitalarias, en un número proporcional al de fallecimientos que cada una de estas empresas atiende”. Al año, solo en la ciudad de Zaragoza, las y los médicos de los servicios de urgencia certifican 500 fallecimientos, y actualmente, el 50% de las autopsias que realiza el IMLA son de muerte natural.
Finalmente, Concepción Gimeno ha agradecido “la excelente disposición de todas las partes para alcanzar un acuerdo de buenas prácticas que perfeccione y aporte seguridad a la colaboración que, de facto, ya existe”.




