¡Europa, pobre Europa!

15 marzo, 2025. 07:51

Dos mil setecientos años más tarde de que Homero aventurara tu rapto por un insaciable Zeus, disfrazado de toro, cisne o sátiro para llevar a cabo sus violaciones, has sido nuevamente atropellada.

En el secuestro helénico fuiste consciente del estupro, siquiera fuera más tarde de lo irremediable. En el engaño ocurrido en las postrimerías del siglo XX y hasta la fecha, has mirado a otro lado de manera consciente. Tu agresor actual, en vez de hacerte regalos con los que comprar tu perdón, te mantiene esclava, sierva, vasalla sin honra, barcos ni bienes, sin esa autoridad moral con la que te convertiste en faro de inteligencia durante veinticinco siglos ininterrumpidos.

Bien es verdad que la treta, esta vez, ha sido más sórdida. Los troyanos acurrucados en tu interior, fueron alimentando una casta de parásitos cuyos objetivos pasaban, solo, por mantener, incrementar sus privilegios a costa de lo que fuera, por supuesto, de quienes son genuinos ciudadanos de una espléndida Europa que debería ser espejo de la real, no de la escamoteada por semejantes tramposos, y que abarcara desde Murmansk hasta el Bósforo y desde los Urales hasta Finisterre.

Hace treinta y pocos años volvieron a engañarte burdamente. El amo del mundo, trilero de pro y génesis de la violencia, recurrió al “tocomocho”. A la caída del muro, del desmoronamiento de la mitad de tu soberbio cuerpo, esos astutos Ulises escondidos, los más, en islas que siempre te han sido ajenas, comenzaron a ejercer de carcoma necesaria, aunque no suficiente. Fueron tejiendo, en pleno corazón, lo que Julio Enguita llamó cueva de mercaderes. Ahora no la llamaría así, hoy, me temo que avisaría de su transformación a burdel, prostíbulo en el que se vende, compra, cambia, roba o miente. Siempre bajo la atenta mirada de quien, finalmente, es tu amo, el que maneja a polichinelas, por mucho que se llamen Macron, Starmer, Úrsula, Christine o, simplemente, José.

El señor de horca, cuchillo y pernada, imperio que lo ha sido por un siglo, se desmorona en la actualidad y hace lo imposible para conservarlo. Si para ello, tiene que vender a su esclava más bella, la hija de Agénor y Argíope, no lo dudará.

Puede que, sin desprenderse de ella, haya encontrado la fórmula para que la sierva se siga prostituyendo y que, encima, pague por ello. Ese vergonzoso peaje será mayor puesto que, en esas tres décadas largas, Europa ha perdido decoro y, también, valor. Ahora, el dueño y señor exige estipendio añadido. Es el precio que fija por su labor de chulo de burdel, proxeneta que vigila y ejerce de protector interesado.

Siempre le quedará, eso es lo que piensa el cacique de turno del imperio, el tráfico, la cesión o enajenación de ciertas prendas, tierras u órganos de la joven vestal que hace mucho dejó de ser virgen.

Otorga el control cercano a sus sayones, a una nueva y sorprendente casta simbolizada por Fon der Meyen y su camarilla. Pandilla que, como modernos Hefestos, cojos de ambos pies, van regalando abalorios mientras la desnudan y atropellan en manada, quedándose con la parte de riquezas que les permite el caudillo del imperio, han pasado de viles mercaderes a esbirros, sayones del amo del mundo que, un mal día, venderá Europa al mejor o peor postor.

El rapto de la Ilíada es cuento sí, pero no lo que le está ocurriendo hoy a una Europa, faro del mundo con Historia durante 25 siglos, que hoy, esa media que constituye la porción occidental, es triste y mísero pinganillo de su dueño. Ello, a pesar de napoleones de cartón que intentan crecerse en la pretensión de ser el ratón con los bigotes más largos de todos.

¡Pobre Europa! Si todavía hubiera tiempo, debería librarse de semejante abusador, darle una patada en sálvese su parte pudenda y enviarlo a ultramar junto a sus corchetes, troyanos alojados en Elíseos inmorales, trotaconventos disfrazadas de meretrices de lujo o viejos gigolós, vulgares carteristas afincados en un punto de tu cuerpo, Bruselas −cuyo significado es ¡qué cierto es! hogares pantanosos−, o britanos en su Albión, cleptómanos por los siglos de los siglos.

Solo entonces sería libre, honesta y bella. Solo entonces tendría autoridad y ejemplo.

Firma

Noticias relacionadas

· PUBLICIDAD ·
· PUBLICIDAD ·
· CANAL TELEGRAM ARAINFO ·
· CANAL WHATSAPP ARAINFO ·