El 7 de octubre de 2024 vio la luz "No creas una palabra", el estreno literario de Bego Arretxe Irigoien, autora catalana de origen vasco. En esta novela, publicada por editorial Catedral, trata de rescatar la Barcelona preolímpica, la insumisa y radical de los años 80 y 90, la de la invasión de la heroína y el sida, los movimientos sociales y la explosión musical. Trata también, "en un vaivén entre pasado y presente, con Phil Lynott y Thin Lizzy como recurso literario, sobre quién o quienes construyen la memoria, sobre lealtades y consecuencias. Un intento, sin concesiones, de rescatar la 'memoria avergonzada' y devolverle su humanidad y la dignidad de su creatividad, su fuerza y su dolor, con sus claroscuros, contradicciones, belleza y fuerza", explica a AraInfo.
"¿Qué trampas hace la memoria convocada desde la herida? ¿Cuándo la narración que nos contamos se convierte en un arma arrojadiza? ¿Qué miserias, vergüenzas e injusticias de una época se ocultan y desaparecen de la historia oficial —y de las resistencias— de la ciudad olímpica? ¿Qué costo tiene para los olvidados, los muertos, los sobrevivientes?". Estas preguntas fueron el "punto de partida y el acicate" para escribir "No creas una palabra", situándola "en la Barcelona preolímpica y más canalla", explica Bego en un artículo publicado en Zenda bajo el título "Un viaje a las profundidades".
"Quería recrear sin idealizaciones, desde la complejidad y mirando hacia aquellas vidas que, por prejuicio, por estigma social, por interés se han escondido bajo la alfombra como si fueran una vergüenza"
La autora detalla en este artículo que la idea de situar la novela en la Barcelona de los años anteriores a las Olimpiadas fue "porque, a pesar de sus carencias evidentes, era una ciudad que todavía se entendía como el lugar en el que vivían sus ciudadanas y ciudadanos, no un escaparate ni una marca para atraer capital a cambio de esconder bajo la alfombra sus desigualdades, el dolor, la precariedad, la expulsión de ciudadanas y ciudadanos, la sobrevivencia, la creatividad, el bullicio, la fuerza, el entusiasmo y las contradicciones de sus movimientos sociales. Quería recrear sin idealizaciones, desde la complejidad y mirando hacia aquellas vidas que, por prejuicio, por estigma social, por interés se han escondido bajo la alfombra como si fueran una vergüenza".
Bego vivió esa Barcelona, y "a través de sus urdimbres, de las emociones asociadas, de los recuerdos y olvidos compartidos, hice volar la imaginación para armar una trama que me permitiera crear unos personajes, relacionarlos entre sí e indagar lo que pudieron ver, pensar, sentir en situaciones que eran cotidianas para nosotras pero que no podíamos analizar ni reflexionar por qué las estábamos viviendo de una u otra manera. Y cómo las vivencias que atraviesan los personajes condicionaron su vida posterior". Así, en la novela escribe "desde la rabia, la impotencia y la sensación de injusticia" pero también "desde el amor y la ternura para rescatar y guardar a aquellas personas que lucharon y perdieron". Una reflexión "sobre qué tanto hemos sido cómplices de ese borrado de la historia. Qué tanto podemos ser cómplices de los borrados actuales, de los borrados futuros, de la negación de gente de carne y hueso, de su dignidad", añade la autora.
Reconoce que la "dificultad principal" fue tratar de que su novela "no quedara en la anécdota, en las aventuras de un grupo de jóvenes inconformistas con la música y las drogas. Tampoco en la idealización de una época que fue devastadora". "Quería poner el foco en el dolor y en la vida de los personajes, desde su amistad pero también desde las soledades de cada uno", remarca. Para conseguirlo "tuve que realizar una inmersión emocional, ponerme en el lugar de cada personaje, tratar de ser honesta, ampliar la mirada, buscar, intentar entender, abordar mis propias reacciones frente a los prejuicios y los miedos". Una experiencia que fue "enriquecedora" pero también "agotadora".

La música, omnipresente
En "No creas una palabra" la música se convierte en personaje. "No sólo apela a la razón sino a la emoción, a la corporalidad, a los sentidos. La música, en aquella Barcelona preolímpica, estaba omnipresente. Era una música cercana, que podían hacer tus amigos o gente como tú. Esa proximidad, ese espejo, fueron fundamentales. Grupos punk, heavies, de rock, conciertos en la calle o en los bares, letras que expresaban, con mucha más libertad que hoy, el descontento, la frustración, la denuncia", detalla Bego. Por otro lado, "la música anglosajona y de otros lugares, formaba parte de esa banda sonora al lado del grupo de música de los amigos. En mi caso, Thin Lizzy y Phil Lynott fueron uno de esos descubrimientos".
La novela de Bego Arretxe Irigoien arranca con la historia de Marta en el día en que le encargan escribir una biografía del cantante de Thin Lizzy, banda sonora de su juventud. Fue entonces cuando Marta supo que le iba a tocar enfrentarse a los rescoldos de un pasado que todavía humeaban. La vida de Phil Lynott iba a devolverla a aquella Marta de veinte años que estudiaba en la universidad, que vivía sola y que descubría con sus inseparables Happy y Pipe la Barcelona que escapó del sueño olímpico, la Barcelona más insumisa y radical, la de la violencia desatada en las calles y la que quedó devastada por la heroína y el sida. Pero también a su historia con Manu, a sus días con él y a su muerte. Al parteaguas de su vida.
Bego Arretxe Irigoien. Nacida en Barcelona en 1968, es licenciada en filosofía y tiene estudios de postgrado en gestión cultural, cooperación internacional, derechos humanos y construcción de paz. Militó en los movimientos sociales barceloneses, desde el Lokal, el CAMPI o el Ateneu Rosa de Foc. Vivió ocho años en México trabajando en el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Chiapas) y en la Universidad Veracruzana. Ha participado en los libros colectivos “La cárcel y su afrontamiento personal y colectivo" (Colectivo Ik' y Munduko Medikoak, Chiapas, México. 2004) y “Bordando pensamientos” (Universidad Veracruzana, Xalapa, México. 2013). Actualmente vive en Cunit y es consultora y formadora para organizaciones europeas y de América Latina y maestra en la Escuela de Escritura Campus Lolita donde imparte el recorrido de novela. "No creas una palabra" es su primera novela.





