Tica Font: "La historia, a pesar de esta locura bélica en la que, como en Gaza, se han traspasado todas las líneas rojas, no está escrita"

Este lunes arrancó en Zaragoza, en el antiguo Salón de Plenos de la DPZ, la programación de la campaña “Paremos la guerra, ganemos la paz”, organizada por la Asamblea Ciudadana por la Paz y contra las Guerras, con la conferencia de Tica Font, presidenta del Centre Delas d'Estudis per la Pau en Barcelona. 

14 enero, 2025. 12:40
Tica Font durante la conferencia en Zaragoza.

Primer acto y lleno total de la sala. No solo eso, una veintena de personas ha seguido el acto de pie mientras que otras tantas se han tenido que marchar al estar repleta.

Palabras breves por la diputada de la DPZ que da la bienvenida y por Inés Reta que presenta a la conferenciante, Tica Font. Tica entra en “faena” con rapidez. El extracto de lo dicho, sin ser de manera literal, pasado por el tamiz de quien relata, es el siguiente.

El gasto anual en armamento, a nivel planetario, es de 2,4 billones de dólares. En el ranking, EEUU va en cabeza con más de 900.000 millones de dólares seguido de la Europa de la OTAN y de China. En cuarto lugar, estaría la Federación rusa.

El futuro se presenta más oscuro, todavía. Trump plantea que el gasto de los países de la OTAN se eleve hasta el 5% del PIB de cada país. La cifra actual supera ya el 2% en bastantes décimas. El Estado español lo ha superado en la práctica.

El secretario general de la OTAN ya aventura que este aumento tan sustancial se compense con los sacrificios que tendrá que hacer la ciudadanía. Recortes en lo público, sanidad, educación, pensiones y un largo etcétera en esa, lejana ya, “Europa del Bienestar”. Son los sacrificios que el pueblo tendrá que hacer y entender.

De esta manera tan cínica una OTAN, dominguillo de los Estados Unidos, maneja una Europa vasalla de los intereses de Norteamérica. Esta última es una reflexión personal.

La guerra en Ucrania ha estructurado un nuevo orden mundial. Ha pasado de unipolar, con los omnipresentes Estados Unidos como imperio en el mundo, a multipolar. Más países, más polos, quieren tener más peso en este mundo que está presente. China, Rusia sí, pero también India, Sudáfrica, Brasil, Indonesia, Irán, Arabia Saudí… Es decir, los BRICS ampliados.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el único país que no sufrió destrozos, EEUU, se impuso como árbitro y dueño del mundo. Ha sido, desde entonces, el gestor, el imperio que hace y deshace a niveles militares, económicos y políticos. Por Washington pasan todos los hilos que mueven la economía, el dólar se convierte en moneda referencia —incluso sin patrón oro— avalado con la fuerza de su poder militar y controla la economía mundial mediante el FMI. Washington mueve a su antojo gobiernos y regímenes tanto en lo que cree ser su patio trasero, América Latina, como en países de Asia o de África. Eso ha durado, más o menos y por marcar una fecha simbólica, hasta la pandemia de 2019/2020.

Las disposiciones de la ONU existen, pero no tienen validez en la práctica puesto que determinados países tienen poder de veto. Hoy, se cree que existe un mínimo de mil millones de armas cortas en manos de civiles. Seguramente, serán más. La ONU establece que no se puede exportar armas a países con problemas de derechos humanos, máxime si son armas de destrucción masiva o armas nucleares. Estados Unidos es el país que no ha firmado ninguno de estos tratados que afectan al comercio de las armas.

En el momento actual se ha retrocedido respecto al equilibrio nuclear de la “Guerra fría”. En esos años había puentes a pesar de la retórica nuclear para su posible uso. Los teléfonos “rojos” eran una prueba de ello. Hoy, la retórica de usar este tipo de armamento de destrucción masiva es muy alta. Sin embargo, esta retórica se obvia ante el escepticismo de las grandes potencias de usarlas.

Para ello, para dar visos de credibilidad a esta posibilidad de uso, se ha fomentado la fabricación de “armas nucleares tácticas”. Que no son otra cosa que pequeñas bombas nucleares de radio más limitado, uno o dos kilotones. Pero que no dejan de ser bombas atómicas de una capacidad de destrucción total y con efectos permanentes.

El futuro se presenta oscuro. Hay poco interés en eliminar las armas nucleares, antes bien, se potencia su desarrollo. Bien con la ampliación de más países al club nuclear, bien con el desarrollo de esas “bombas tácticas”. Pero, además, el incremento de la electrónica y de la IA en su utilización como elementos de muerte ha ido a más. En este caso, es Israel el que va a la cabeza. Utilización de la electrónica en los móviles para matanzas generales, utilización de la IA con listados de personas señaladas y localizadas para matarlas con drones o cualquier tipo de artilugio militar.

El pacto de futuro en la ONU, respecto a la limitación armamentística, no establece, para nuestra desgracia, prohibir la IA en la tecnología militar.

Si hay una nueva guerra, Tica Font estima que será del mismo corte que la de Ucrania, guerras “proxi”, de proximidad, ajenas al territorio de las grandes potencias.

En un corto pero interesante turno de debate, Tica Font anuncia la posibilidad de la absorción de empresas de armamento españolas, compradas por otras de tipo supranacional, multinacionales.

La conferenciante termina con una muy interesante reflexión, a mi juicio: "La historia, a pesar de esta deriva armamentística, a pesar de esta locura bélica en la que, como en Gaza, se han traspasado todas las barreras, todas las líneas rojas, no está escrita".

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