El pasado 23 de noviembre, el colectivo "Malas Yerbas" organizó una interesante Jornada-Debate sobre el modelo agroalimentario, para un nuevo contexto social, ambiental y económico, comenzando con la presentación, por parte de dos técnicos, de un Informe de la COAG donde se recogía la evolución del tamaño de las explotaciones en el Estado español y en Aragón, así como quiénes eran las y los jefes de dichas explotaciones de acuerdo con los tamaños de las mismas.
A continuación, cuatro personas, técnicas y/o expertas, presentaron los puntos de vista de su experiencia personal en la producción agrícola o ganadera o su visión sociológica sobre la problemática de las explotaciones agropecuarias en nuestro país. Lo más significativo (a mi entender) fue el mensaje de que la introducción progresiva de grandes grupos en la producción agropecuaria, fuerza a las pequeñas explotaciones familiares a iniciar —para poder sobrevivir frente a esos grandes productores— un movimiento expansivo, que les obliga a grandes inversiones y consecuentemente soportar una carga de amortizaciones difícilmente soportable. Como ejemplo, se expuso el caso de la producción porcina donde insertarse en el modelo de integración es casi la única salida para poder tener una cierta seguridad. A continuación pudo escucharse la opinión de diversas personas del público.
En la sesión de la tarde, seis nuevos ponentes de supermercados cooperativos, políticos, cooperativistas y de otras organizaciones, abordaron nuevos aspectos sobre la venta de alimentos ecológicos a través de una cooperativa de consumo, la acción de las cooperativas de producción, según su tamaño, así como la necesidad de una labor educativa sobre los jóvenes en el tema del consumo alimentario saludable y sostenible, así como la implicación progresiva de la administración en las compras de alimentos en centros públicos (escuelas, hospitales, residencias de ancianos), que sean de proximidad, de temporada y de ser posible, de producción ecológica, que podría ayudar al desarrollo de esa producción ecológica o agroecológica.
De nuevo, tras dichas exposiciones de los ponentes, se comentaron igualmente diversas y amplias visiones del público, que es difícil resumir en un breve artículo de prensa.
Desde mi particular visión, recordaría que para luchar contra el calentamiento global que produce el cambio climático, no disponemos de mucho tiempo. Probablemente menos de lo que preconiza la Unión Europea en esas dos etapas: primero hasta el 2030, y del 2030 al 2050, reduciendo las emisiones netas de Gases de efecto invernadero (GEIS), a la vez que se pasa de la producción agropecuaria convencional a la agroecológica.
Nuestro sistema agro-alimentario (en los países desarrollados) tiene un elevado peso específico en esas emisiones (contabilizando producción agraria, transformación alimentaria, transporte, distribución, deforestación inducida, tipo de dieta y desperdicio alimentario...), y en consecuencia, el primer problema es frenar el calentamiento global (a la par que el resto de sectores productivos: industria, transporte, viviendas, movilidad, etc.) o asumir un calentamiento superior a esos 1,5ºC que puede ser la hecatombe, tanto para las pequeñas como para las grandes explotaciones.
Los fenómenos climáticos extremos (sequías, lluvias torrenciales, incendios,..) —los hemos visto ya, días atrás en la Comunidad Valenciana— acabarán afectando a todas las explotaciones (grandes o pequeñas). En consecuencia, la acción sectorial de agricultores y ganaderos profesionales debería seguir insistiendo que las ayudas de la PAC apoyen fundamentalmente a pequeñas y medianas explotaciones, para que ese cambio de modelo productivo sea justo y pueda realizarse en el menor tiempo posible.
Sin olvidar, que el conjunto de los países desarrollados, causantes mayoritarios de las emisiones de GEIs, ayuden/ayudemos generosamente a los países pobres en su desarrollo y en esa acción de la lucha contra el calentamiento global.
El documento "Transición Ecosocial en Cataluña (Una propuesta decrecentista) (marzo de 2024)" recoge unas interesantes propuestas para todos los sectores productivos, incluyendo en el sector "Alimentación y Agua", el tema que nos ocupa. Y el libro: "Un planeta para todos (Una guía de supervivencia para la humanidad) Un informe para el Club de Roma". Icaria Editorial 2024, amplía esa visión a todo nuestro planeta tierra.





