El pasado mes de noviembre el alcañizano Toñín Lizana (Alcañiz, 1975) fue reconocido con el premio del jurado del concurso Zushi Art Festival —ciudad de la prefectura de Kanagawa en Japón— por la obra ‘Zushi, a the intersection of your dreams’. Para este activista cultural incansable (estuvo al frente de la Asociación Cultural Las Ranetas durante casi toda su existencia) reconvertido en artista digital multidisciplinar no es nada nuevo que sus obras sean premiadas o expuestas en festivales de diferentes puntos del planeta. Desde Estados Unidos a Japón, pasando por Polonia, Irlanda, India, Eslovenia, México, Colombia, Rusia o Corea del Sur, entre otros; las creaciones multiformato de Lizana sorprenden a jurados y publico por igual. Por todo ello, siempre es buen momento para sentarse con él y charlar de su obra, arte, inteligencia artificial y futuro.
Creo que las primeras ocasiones en las que oí hablar del arte digital en la zona del Bajo Aragón fue porque la Asociación Cultural Las Ranetas de Alcañiz empezó a programar exposiciones o proyectar cortos vinculados a esta ‘nueva disciplina artística’.
Todo comenzó porque Las Ranetas hacíamos exposiciones y festivales de cortos dentro de nuestra actividad cultural habitual. Así, en un momento dado, me di cuenta que en la zona, aunque también en Aragón y en toda la península, no había espacios para el arte digital. Así que poco a poco fuimos introduciendo obras de este tipo. Para que te hagas una idea, en el tema de la realidad virtual empezamos cuando me compre un prototipo de gafas que posteriormente serían las Oculus Rift y que en aquel momento todavía no estaban en el mercado doméstico. Empezar a introducir estas obras y tener capacidad tecnológica para hacer actividades de este tipo nos dio la posibilidad de entrar en contacto con creadores se que se iniciaban en el mundo del arte digital. Así, poco a poco, fueron surgiendo más iniciativas, más propuestas que hicieron que Alcañiz se convirtiese en una localidad pionera. De hecho, la primera edición del Certamen de Cortos de Realidad Virtual, que tuvo lugar en el 2015, fue de los primeros que se hacían en Europa.
Recuerdo que en ese momento aquella muestra despertó mucha curiosidad. De hecho, a lo largo de los años revistas especializadas de todo el mundo se hicieron eco de lo que hacíais en Alcañiz. ¿La genta era, o es, consciente de la importancia que tenían estas iniciativas?
Yo creo que no. Al ser unas tecnologías que no estaban todavía muy extendidas la gente no sabía, o incluso no sabe a día de hoy, lo que son y la relevancia que están teniendo y más que van a tener. De hecho, ya no solo los ciudadanos, sino las propias instituciones no entendían lo que hacíamos y la repercusión internacional que tenía. Por ejemplo, yo recuerdo llamar a la Diputación de Teruel para intentar conseguir algún tipo de ayuda económica para este tipo de propuestas y no tenían ni idea de lo que les estaba hablando…
Certámenes de cortos de realidad virtual, exposiciones de realidad aumentada y muchas otras cosas que de un día para otro desaparecieron debido al cese de la actividad de Las Ranetas…
Así fue. La asociación, por múltiples motivos, dejó de existir y todo lo que organizaba desapareció, fue una pena que se perdieran los eventos de cultura digital o eventos de cultura más “friki” como Retro Alcañiz o las jornadas sobre series de televisión. En eso nuestra zona se ha quedado “coja” ya que es un tipo de cultura que no se programa habitualmente desde las instituciones, ojalá se animen a explorar este campo.
Dejando de lado la actividad como activista y centrándonos más en tu faceta de creador, ¿cuándo empezaste a interesarte por este mundo?
Pues fue cuando empezamos a organizar este tipo de eventos con Las Ranetas. En ese sentido yo siempre ejercía de curador hasta que la asociación cesó su actividad. Aunque un poquito antes ya había hecho algunas cosillas, fue a partir de entonces cuando empecé a dedicar gran parte de mi tiempo libre a crear mis propias obras. Si no recuerdo mal mis primeras creaciones son de hace unos 5 años más o menos.
Desde entonces has hecho todo tipo de trabajos: cortometrajes, cuentos, libros de arte, videoclips, animaciones, obras NFT e incluso has compuesto un disco solo con Inteligencia Artificial (IA). Da la sensación que haces un poco lo que te apetece en cada momento y que te mueves entre formatos mientras vas descubriendo nuevas herramientas. ¿Este eclecticismo es buscado o simplemente sucede así porque te gusta probar toda la tecnología que va desarrollándose?
Realmente me muevo en lo que veo que va saliendo en cada momento. Me gusta ir probando todo lo que se va lanzando. Empecé con la realidad aumentada, luego cuando vi la primera IA me puse a investigar con ella y a crear todo lo que se me pasaba por la cabeza. Podemos decir que desde los inicios lo que hago es ir probando todo tipo de plataformas y herramientas. De hecho, en su momento, cuando todavía no estaban ni abiertos al público en general, testee los inicios de DALL·E y las primeras versiones de ChatGPT. De esas primeras pruebas, hace unos cuatro años surgió el libro de arte ‘Recuerdos de una IA’ en el que se recogían 80 obras, algunas con realidad aumentada, una exposición de las mismas en realidad virtual, y el cortometraje “Kepler-186F”.
"Siempre he entendido mi actividad en el arte digital como un entretenimiento y una investigación"
A lo largo de estos años has participado en multitud de concursos, exposiciones, muestras y todo tipo de actividades alrededor de todo el mundo vinculadas con el arte digital. Tus obras se han visto en sitios tan icónicos como Times Square de Nueva York o en las calles del mítico barrio de Shibuya en Tokio… Además, en algunas de estos eventos tu obra no sólo ha sido seleccionada para ser expuesta, sino que también ha sido premiada. ¿Buscabas, o te esperabas llegar a este nivel?
No, no. Yo siempre he entendido mi actividad en el arte digital como un entretenimiento y una investigación. Nunca he buscado tener este tipo de repercusión, aunque tampoco hay que ser hipócrita, la verdad es que te hace mucha ilusión ver que tus obras se exponen en festivales de todo el mundo.
Con el boom de este tipo de arte, quizás la gente piense que es sencillo poder participar y exponer en este tipo de festivales o concursos… ¿Es así?
Para nada. Y cada vez es más complicado. Ahora mismo, en los festivales de este tipo se presentan, literalmente, miles de obras, por lo que es muy difícil que escojan las tuyas. Y con el boom que mencionas, aún se está complicando más porque están creciendo exponencialmente tanto el número de creadores como el número de obras que se presentan a cada certamen.
Entre todas tus obras ¿Tienes alguna de favorita o de la que guardes muy buen recuerdo?
No. No tengo ninguna porque cada obra que hago la creo con la máxima ilusión e intento poner toda la intención y el cariño en ella. Quizás a mí personalmente, el poder participar en videoclips para grupos como los Gen o Azero me ha hecho muchísima ilusión.
Y a nivel de repercusión, ¿podrías destacar alguna?
Ha habido varias obras que han sido premiadas en festivales de nivel pero al final su resonancia es sobre todo en un ámbito muy especializado. A nivel de repercusión social lo que mayor impacto tuvo fue una pieza inspirada en la canción ‘Rota’ de Anaju, aunque pienso que se hizo viral porque ella en ese momento estaba muy en auge mediáticamente hablando. Otra que también ha tenido mucho recorrido por festivales ha sido “Momentos”, un cortometraje que hace un pequeño recorrido por las emociones humanas.
Dices que hace unos cinco años que empezaste. Eso en tecnología es muchísimo tiempo y posiblemente algunas obras se habrán quedado totalmente obsoletas. De hecho, dicen que uno de los problemas que tiene este tipo de arte es que puede sufrir una obsolescencia muy rápida.
Depende de la obra final. Curiosamente, a nivel personal, me ha pasado con las obras que he impreso, aunque suene raro. Por ejemplo, las creaciones que hice con realidad aumentada necesitan de una aplicación concreta que haga que aparezcan las animaciones cuando enfocas el soporte impreso con el móvil. Pues bien, ese software ha desaparecido por lo que ya no se puede disfrutar de esas obras concretas en el formato en el que se habían concebido. Aunque como ya preveía que podía pasar eso establecí un espacio web donde se podían ver las animaciones directamente sin tener que usar el formato impreso.
Por otro lado, en todo aquello que no dependas de aplicaciones concretas no hay ningún problema. Todo aquello en formato audiovisual siempre se podrá visualizar porque se puede ir cambiando de plataforma y si deja de verse en YouTube pues seguro que podremos acceder o mostrarlo a través de otros servicios.
Esta dependencia de las plataformas, de las aplicaciones, del software… ¿no supone que el arte digital está supeditado a las grandes corporaciones?
Sí, pero en general actualmente todo se encuentra en esa situación. Es decir, mañana cierra Google y ya me dirás tu que hacemos, por ejemplo, con los millones de correos de Gmail. De hecho, esto ya pasó cuando cerraron plataformas como Megaupload y otras similares, anda que no se quedaron allí documentos de universidades, de colectivos e incluso de empresas. Está claro que tenemos una dependencia un poco preocupante de las grandes empresas tecnológicas. Pero al mismo tiempo hay muchísima gente trabajando, investigando y luchando por crear alternativas de código abierto en todos los ámbitos. En el tema del arte ya hay plataformas basadas en código abierto y blockchain; de manera burda podríamos describirlas como espacios de almacenamiento abierto que establecen un espacio de e-mule colaborativo entre muchos ordenadores. Así, al ser un método cooperativo, si ocurre algo siempre habrá algún ordenador desde el cual se puedan recuperar los datos y no perder las creaciones.
Desde que tu empezaste la tecnología ha evolucionado rápidamente y a día de hoy la IA se ha extendido por todos los ámbitos de la vida. Si nos centramos en el mundo del arte, ahora mismo hay un gran debate sobre si las creaciones realizadas mediante IA son obras de arte o no, si deben competir en igualdad de condiciones, si crea el artista o la máquina…
Es un debate muy complicado. De hecho el año pasado me presente al Premio de Arte Santa Isabel de Aragón con una obra en la que reflexiono si yo soy un artista o no a través de una serie de creaciones mías. Hay un debate muy visceral al respecto. Yo lo entiendo porque hay gente que ve que la IA amenaza su modo de vida, su trabajo y se posiciona a muerte contra estas nuevas herramientas. También es verdad que no podemos generalizar porque hay personas que trabajan con modelos de IA propios que entrenan con sus propias ilustraciones o fotografías como hice yo en el libro ‘Recuerdo de una IA’. Aún así, pienso que al final estamos viviendo una transición similar a la que se produjo en la revolución industrial cuando el trabajo cambio completamente y muchas tareas empezaron a realizarse automáticamente o mediante maquinaria. En ese momento también hubo reticencias al cambio y se habló de esta substitución del hombre por la máquina. En el tema de concursos, algo de lo que ahora se habla cada dos por tres, creo que lo más sencillo y justo es especificar claramente que imágenes están hechas con IA. De hecho la mejor solución, si hay más de un premio, es establecer categorías diferentes según si se ha usado esta tecnología o no. También tengo que aclarar que yo siempre digo claramente que todas mis obras están hechas con IA, siempre que expongo está este detalle destacado e incluso en todos mis perfiles dice que hago arte digital con inteligencia artificial. Algo que, dicho sea de paso, me ha generado algunos problemas debido a estas polémicas de las que hablamos.
"El debate es tan cruento porque esta nueva revolución industrial va a destruir muchos trabajos basados en habilidades mentales"
Hablamos del arte, hablamos de imágenes, de vídeos, pero es evidente que la IA no tiene frenos y se extenderá en todos y cada uno de las parcelas de nuestra vida.
El debate es tan cruento porque esta nueva revolución industrial va a destruir muchos trabajos basados en habilidades mentales. Casi cualquier tarea de este tipo va a poder ser sustituida por una IA, creo que son miles los puestos de trabajo que se verán afectados. En mi opinión, lo que tenemos que reivindicar es que este cambio se realice correctamente, que se aproveche la oportunidad para mejorar la sociedad, que nadie se quede al margen, que esta tecnología nos facilite la vida a todos, no solo a unos pocos…. Eso es lo complicado, y eso es por lo que tenemos que preocuparnos.
Deep fakes, drones de guerra, decisiones estratégicas, geopolítica, inversiones bursátiles… ¿Hasta dónde llega hoy en día la IA?
Pues a todos sitios porque la está usando todo el mundo. Además, y quiero dejar esto muy claro, debemos ser conscientes que la estamos entrenando entre todos. El mejor ejemplo es TikTok. Todo lo que subimos a esta red se utiliza para entrenar modelos de IA, igual que los captcha y muchas otras cosas que nos encontramos por internet. A nivel audiovisual, que es lo que más conozco, estamos a punto de dar un salto de calidad casi impensable en estos momentos. Existen plataformas que cuando a empiecen a ser usadas por el público en general va ser casi imposible distinguir los deepfakes. Mira, una de la que ya se habla, y que estoy seguro que va a generar una pequeña revolución cuando salga, es una aplicación de texto a vídeo que se llama Sora.
Esta evolución tan rápida de la IA ha generado mucha preocupación. Tanta que incluso el parlamento europeo ha aprobado la primera normativa respecto a la materia. Por un lado, los especialistas dicen que se queda corta y, por otro lado, las grandes empresas la ven bien porque les deja mucho espacio para maniobrar. ¿Cuál es tu opinión?
Estoy bastante de acuerdo con lo que has comentado pero hay otra visión además de las dos que has mencionado. Las pequeñas y medianas empresas ven que está ley solo sirve para aumentar las trabas burocráticas necesarias para desarrollar sus propias IA. Esta burocracia no frenará para nada a las grandes empresas y si que supondrá un gran problema para negocios más pequeños que no tienen personal ni recursos para dedicarse a hacer mil papeles cada vez que quieran usar esta tecnología. A mi modo de ver, al final no dejará a los pequeños desarrollar sus modelos de IA y acabaremos todos teniendo que usar y pagar por los modelos de las grandes corporaciones, a los que esta ley, como has dicho, les afecta poco.
A pesar de que hace años que se habla de los sesgos que muestran los algoritmos, ahora con la tramitación de esta ley se está debatiendo mucho sobre ello. ¿Se pueden controlar?
Es un tema muy complicado porque al final los algoritmos los entrenamos personas que tenemos nuestros propios sesgos. Hay personas que depende de tu color de piel te paran en el aeropuerto, pues de la misma manera hay personas que tienen esos prejuicios que pueden entrenar modelos de IA. Pienso que la IA acaba siendo un reflejo de las personas y aquello que se usa para entrenarlos. Como en otras cuestiones, aquí la solución también pasa por utilizar modelos de entrenamiento libres basados en procesos participativos, perfiles diferenciados, con sesgos que ejerzan contrapesos. Al final, como en las decisiones de colectivos humanos, la mejor baza son la participación, la colaboración y la cooperación. Y, aunque no se hable mucho de ello, hay muchas personas que llevan años investigando, luchando y buscando soluciones para todo este tipo de problemas.
Veo que siempre buscas una parte positiva, pero aunque no queramos ser apocalípticos las noticias que se van sucediendo, como por ejemplo la vinculación que hace China del reconocimiento facial, el comportamiento y el acceso a los servicios, parece que nos llevan a pensar en un futuro no muy halagüeño.
Tienes toda la razón, pero en la gran mayoría de democracias por el momento es una elección de cada uno. Si no quieres tener un teléfono inteligente nadie te obliga, aunque socialmente sea lo que se busca. Puedes usar redes sociales alternativas al margen de las grandes corporaciones, puedes buscar aplicaciones de código abierto… Como he dicho antes, creo que tenemos que trabajar, tanto sociedad civil como instituciones, para bloquear los caminos que nos llevan a situaciones distópicas. Tampoco quiero ser naíf porque sé que lo que estoy diciendo cada día es más difícil, sobre todo en las personas más jóvenes que ya tienen una vida completamente virtualizada. De hecho, hoy en día, para gran parte de la población su vida virtual es mucho más importante que su vida ‘real’.
Para terminar. La ciencia ficción siempre ha predicho que los humanos acabaríamos siendo cíborgs con partes biónicas, pero al final hemos llegado a serlo a través de móviles con IA que se han convertido en un apéndice de nuestras capacidades cognitivas.
Es así. Y cada vez lo seremos más porque por muchas reticencias que mostremos vamos por el camino de usar unas gafas en las que lo tendremos todo. No serán tan aparatosas como las de Apple, sino unas normales o unas lentillas que ya se están probando y que simplemente estarían conectados a una pequeña petaca-ordenador que podremos llevar en el bolsillo. Con ellas veremos todo con realidad aumentada, ítems, mapas, traducciones, indicaciones, recomendaciones, identificaciones… Para bien o para mal, ese es el camino que llevamos.





