Tan solo el 28% de las empresas agroalimentarias más influyentes del mundo afirma estar reduciendo sus extracciones de agua, y únicamente el 23% dice estar tomando medidas para reducir la contaminación del agua. Con motivo del Día Mundial del Agua que se celebra el 22 de marzo, Oxfam Intermón ha analizado a 350 empresas a partir de datos de la World Benchmarking Alliance.
Según Naciones Unidas, que el año pasado organizó la primera gran conferencia sobre el agua en más de 45 años, 2.000 millones de personas no tienen acceso a agua potable, y hasta 3.000 millones de personas sufren escasez durante al menos un mes al año.
Las 350 empresas analizadas, entre ellas Carrefour y Avril Group, representan, en conjunto, más de la mitad de los ingresos mundiales del sector agroalimentario. El sector de la agricultura es responsable del 70% del total de las extracciones de agua dulce del mundo y es, con diferencia, el sector que utiliza mayor cantidad de agua. Además, el impacto de la agricultura industrial en la contaminación del agua es muy significativo.
El análisis de Oxfam Intermón también revela que tan solo 108 de las 350 empresas hacen pública la proporción de agua que extraen de zonas afectadas por estrés hídrico.
"Cuando las grandes empresas contaminan o consumen enormes cantidades de agua, son las comunidades las que sufren las consecuencias en forma de pozos secos, facturas de agua más caras y fuentes de agua contaminadas no aptas para el consumo. Menos agua significa más hambre, más enfermedades, y más personas obligadas a abandonar sus hogares", señala el director ejecutivo de Oxfam Intermón, Franc Cortada.
"Claramente no podemos confiar en la buena voluntad de las empresas para lograr un cambio en sus prácticas. Son los gobiernos quienes tienen que forzar esta mejora, y proteger los bienes públicos comunes frente a la sed de beneficios de las empresas", afirma Cortada.
El agua y la riqueza están estrechamente relacionadas. "Las personas ricas no solo tienen mejor acceso al agua segura y pública, sino que pueden permitirse pagar agua cara de fuentes privadas; mientras que las personas en situación de pobreza, que a menudo no tienen acceso a una fuente de agua suministrada por las autoridades públicas, destinan una proporción considerable de sus ingresos a comprar agua", continúa Cortada.
"El vertiginoso crecimiento de la industria del agua embotellada da muestra de la mercantilización y explotación del agua por parte de las grandes empresas, lo cual agrava la desigualdad, la contaminación y los daños asociados", advierte la ONG. Según las Naciones Unidas, la multimillonaria industria del agua embotellada pone en peligro los avances en el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS6) dedicado a lograr el acceso universal a agua potable.
Desde mayo de 2023 y durante dos meses, las autoridades francesas impusieron restricciones en el uso del agua en el departamento de Puy-de-Dôme, afectado por la sequía, a miles de personas, entre ellas las residentes en la comuna de Volvic. Las restricciones no se aplicaron a la Société des Eaux de Volvic, una filial de la multinacional francesa Danone, que durante ese periodo siguió extrayendo agua subterránea para abastecer su planta embotelladora de Volvic. En 2023, Danone registró beneficios de 881 millones de euros, y repartió 1.238 millones de euros entre sus accionistas.
El incremento de temperatura a nivel global reducirá aún más la disponibilidad de agua en muchos países que ya se ven afectados por la escasez, por ejemplo en África Oriental y Oriente Próximo, debido a la creciente frecuencia de las sequías y los cambios en los regímenes de lluvias y el deshielo.
Oxfam Intermón es testigo a diario en los países en los que trabaja de cómo la población se enfrenta a dificultades para acceder a fuentes de agua potable, como interminables horas de cola o largas distancias a pie, además de sufrir los efectos que el consumo de agua contaminada tiene para su salud. Por ejemplo, actualmente en Renk, un campamento de tránsito en Sudán del Sur, más de 300 personas comparten un único grifo de agua, lo cual incrementa el riesgo de brotes de cólera y otras enfermedades. El año pasado, Oxfam Intermón ya advirtió de que hasta un 90% de los pozos de algunas zonas de Somalia, el norte de Kenia y el sur de Etiopía se habían secado por completo.
Oxfam Intermón insta a los Gobiernos a reconocer el agua como un derecho humano y un bien público. "Los beneficios económicos no deberían ser la prioridad cuando se trata de proporcionar servicios de abastecimiento de agua a la población", señalan. También demandan a las autoridades que exijan a las empresas la rendición de cuentas "por los abusos y vulneraciones de los derechos humanos y de los derechos y la legislación medioambientales, lo cual incluye la contaminación del agua". Por último, les piden invertir en seguridad hídrica, el abastecimiento público de agua subvencionado, una gestión sostenible del agua, y servicios de agua, saneamiento e higiene resilientes frente al cambio climático; así como "comprometerse con el liderazgo, la participación y la toma de decisiones de las mujeres en todas las fases de la elaboración de los planes y políticas nacionales sobre agua, saneamiento e higiene".





