Palestina: aunados en un grito

19 enero, 2024. 07:45

Es probable que el lector que se acerca a estas líneas sea conocedor de la convocatoria a la ciudadanía a tomar las calles este próximo 20 de enero por parte de la Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina (RESCOP), una agrupación de más de medio centenar de organizaciones sociales, colectivos y plataformas ciudadanas. La manifestación pretende celebrarse de forma conjunta y simultánea en diversas ciudades del territorio español con el fin de exigir al gobierno que se posicione de forma real y eficaz contra el genocidio que se está llevando a cabo en la Franja de Gaza y, de una vez por todas, contra la ocupación, el apartheid y el colonialismo en Palestina.

Como representación de la náusea y la tristeza, del malestar social y de ese sentimiento de rabia que siempre va de la mano de la impotencia y la frustración, la manifestación interpela a toda la sociedad civil, no solo para concienciar y no permitir esbozar excusas que intentan justificar lo que es injustificable, sino para exigir medidas al gobierno. En este sentido, se perfila desde una capacidad de construir y dar forma a un lazo social aunado en un único grito, un basta capaz de superar la insularidad que tiende a imponer la lógica de la política institucional y erigirse como discurso que apela a la justicia y al derecho internacional. Porque, aunque manifestarse no devuelva vidas y probablemente no vaya a paralizar el cementerio de nichos de muerte, enfermedad y hambre, es una de las pocas armas de la ciudadanía para, valga el oxímoron, luchar por la paz. Según la Red Euromediterránea de Derechos Humanos (Euro-Med Human Rights), una organización integrada por países de la zona del Mediterráneo y Europa y distintas organizaciones no gubernamentales, mientras los ojos del lector marcan el avance de estas palabras en su lectura silenciosa, el ruido de lo abyecto sigue enmudeciendo a más de 18.000 niños palestinos que permanecen heridos, muchos de ellos en estado crítico. Lo oprobio siempre tiende a perturbar, pero nunca debería paralizar(nos). Una sociedad conmovida es, como el significado de la palabra advierte, la que se mueve de forma contundente hacia el lugar que quiere construir, en este caso, hacia la paz. Ciertamente, en este caso, el movimiento pasa necesariamente por exigir medidas concretas y altura política al gobierno. Unas exigencias ciudadanas que no solo subyacen en nuestro derecho, sino en nuestro deber.

No es la primera manifestación que se convoca contra la política de violencia exterminio y eliminación sistemática que el gobierno israelí está ejerciendo sobre la población palestina y, probablemente, ojalá me equivoque, no será la última, pero es un grito más, un rugir fruto de una repulsa contra la barbarie y que exhortación y exigencia nos recuerda, permítaseme el juego de palabras, que la inacción ante la deshumanización también nos deshumaniza.


Más información del genocidio en Palestina en este especial.

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