Más allá de Canal Roya

03 mayo, 2023. 07:30

Canal Roya es neoliberalismo. Con esto podría concluir este artículo, porque cualquiera que entienda qué es y cómo funciona el neoliberalismo, bien contentos estarían la Thatcher y el Reagan, sabe que la naturaleza, así como la sociedad, pertenece a unos pocos que a través de sus “thinks tanks” influyen y manipulan a común de los mortales. Al menos, saben anestesiarlos haciéndoles creer que esto de la
clase trabajadora no existe, ahora todos somos clase media aunque por el camino se dejen derechos laborales, civismo, naturaleza, igualdad social...

¡Qué mas da! Lo importante es que unos pocos estén contentos en su codicia sabiendo que, como todos que ostentan el poder, tienen sus esclavos, sus sirvientes que prestos acudirán a desprestigiar a todo aquel que asome a hacer una queja más o menos en voz alta. Ya se lo dijeron a Clinton en la precampaña “es la economía, estúpido”. Sustituyan economía por dinero y ahí asomará tímidamente Canal Roya. Porque este paraje no supone asentamiento de población en la zona, si se hace el aberrante proyecto de unir estaciones; no supone protección del medio ambiente a futuras generaciones; no supone aumento del PIB aragonés; supone disminución del FIB (Felicidad Interior Bruta), término con el que algunos economistas han sustituido al que tanto valoran el FMI, el Banco Mundial y demás organismos que se preocupan más de tener contentos a oligopolios que al resto de mortales.

Cuando se defiende Canal Roya, se defiende no solo un paraje natural, se defiende un modelo de sociedad del que no debemos alejarnos ni dejarnos tentar por cantos de sirena. No somos clase media, seguimos siendo trabajadores que, por mucho que se lleve ropa de marca, móviles de última generación, vacaciones exóticas..., servimos a un sistema que nos destierra del humanismo, de esa naturaleza que fue nuestro origen y sustento como especie y que ahora, a marchas agigantadas en las últimas décadas, estamos destruyendo para qué. Esa es la pregunta que desde instituciones, organismos responden con silencio, violencia verbal o un sí, pero no; no, pero sí.

Una inmensa mayoría de políticos y sirvientes de este “establishment” saben cuándo deben atacar y cuándo deben callar. Canal Roya, por ahora, se libra del proyecto, pero no ha sido por una cuestión de conciencia ecológica, social o humanística, ha sido por una cuestión económica. Ya lo dije en otro artículo cuando la Minelli cantaba aquello del “money makes the world go around”. Para encubrir la realidad, se utilizan cuantos artificios lingüísticos sean necesarios: lo que pida la ciudadanía; que el proyecto no surgió de mí que fue de este; que yo no quería, pero que me obligaron.

Ahora asistimos a todo tipo de excusas, pero la realidad es que son los 26 millones de euros (y la más que probable posibilidad de no cumplir plazos y tener que asumirlos) los que han librado a Canal Roya. Desde cuándo, ciertos políticos y sus amos, les ha importado la presión social para anular un proyecto.

Revisemos la historia de España y tendremos la respuesta. Esta batalla se ha ganado de momento. Canal Roya se libra. Queda fuera del salvaje neoliberalismo y habrá que estar atentos a que no le den un zarpazo mortal cuando la codicia, el desahogo económico permitan que este, como otros tantos parajes naturales, se sacrifiquen para que el monstruo o, como diría Yanis Varoufakis, el minotauro global no pida carne fresca a pesar de tenerlo encerrado en un laberinto. Una sociedad, no anestesiada, será la que deberá dar muerte al monstruo para salir del laberinto en el que nos han metido sin muchos ser conscientes de ello. Canal Roya no se vende, Canal Roya se defiende.

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