Marcha Ciclista para reclamar un carril bici en Paseo Pamplona y María Agustín en Zaragoza

Pedalea y Bielas Salvajes hacen balance de la legislatura y señalan las prioridades pendientes en la promoción de la bici en la ciudad

13 abril, 2023. 11:01

Los colectivos Bielas Salvajes y Pedalea han convocado una marcha en bici para este próximo sábado, 15 de abril, con salida en Plaza Paraíso a las 18.00 horas y regreso al mismo punto una hora después, para hacer balance de la política ciclista en la legislatura que está a punto de concluir y señalar las necesidades más relevantes para promover el uso de la bicicleta en Zaragoza en los próximos años.

La prioridad más clara y necesaria es la implantación de un carril bici en el Paso Pamplona y María Agustín, que es el último eje radial que queda en la ciudad sin vía ciclista. Una arteria “desagradable y peligrosa para pedalear, que ahuyenta a la bici y que es una vergüenza urbanística, con más de 50.000 coches invadiendo a diario el mismo centro de la ciudad en pleno siglo XXI”, señalan.

Otros ejes que requieren carril bici y todavía no lo tienen son Duquesa Villahermosa, Violante de Hungría – Parque Grande – Hospital, o el interior de barrios como San José, Torrero, Las Fuentes o Miralbueno, entre otros. Se ha anunciado que, gracias a los fondos europeos, se van a construir este año los carriles bici de Pedro III, Puerta Sancho hasta Paseo Calanda, y Pablo Picasso.

Los colectivos ciclistas exigen que “estos proyectos sean una realidad en el plazo prometido, porque ya llevamos varios años de parálisis, dilaciones y plazos incumplidos”. Reclaman también que el diseño de estas vías ciclistas sea útil y seguro, y que se permita a los colectivos de usuarios participar en el mismo, cosa que ahora mismo sucede de forma muy irregular.

Además de los carriles bici, los grupos ciclistas señalan como necesarias otras medidas de fomento de la bici, como impulsar un plan de ciclologística serio, primero en el centro de la ciudad y progresivamente en todos los barrios, e implantar una red de aparcamientos seguros en toda la ciudad y especialmente en nodos logísticos y de transporte público.

Exigen también promocionar la bicicleta eléctrica como modo de desplazamiento al/del entorno periurbano, incluyendo polígonos industriales o desarrollar una alternativa solvente a Bizi, que lo continúe y mejore, de carácter público o con control público.

Pedalea y Bielas Salvajes piden reformar la Ordenanza de Circulación en línea con las modificaciones en la LTSV y las inminentes del RGC, para dar más presencia y protagonismo a la bicicleta, especialmente en el centro y en los barrios de la ciudad consolidada.

Otra propuesta es reforzar programas como La Bicicleta en la Escuela y STARS, para atender a la masiva demanda existente, y, por último, redactar un nuevo Plan Director de la Bicicleta, ya que el actual está vigente hasta 2025.

Por ejemplo, a su juicio debería plantearse el rediseño o redimensionamiento de algunas de las primeras vías ciclistas que se construyeron hace ya más de 15 años, para que respondan a las necesidades actuales; es el caso de Camino Las Torres o Sobrarbe - San Juan de la Peña, por ejemplo.

Hay otras actuaciones de carácter general que tendrían un impacto positivo en la movilidad ciclista; la principal de ellas, una Zona de Bajas Emisiones digna de tal nombre, que abarque el segundo y tercer cinturón, con restricciones diversas y progresivas, o la organización de los barrios en supermanzanas - unidades vecinales de preferencia peatonal y ciclista.

El balance que los grupos ciclistas hacen de los cuatro años pasados es “más bien pobre”. Señalan que el notable incremento en el uso de la bicicleta en la ciudad no ha venido acompañado por una extensión de la red ciclista, que apenas ha crecido en unos pocos tramos periféricos.

Se han anunciado numerosos proyectos que por unas razones u otras todavía no se han ejecutado, y el único carril bici relevante que se ha construido es el de Avenida de Navarra. En el lado positivo, también señalan la instalación de un buen número de aparcabicis en calzada, mientras que en el negativo sitúan la paralización de la red de aparcamientos seguros, la incapacidad de poner en marcha un plan de ciclologística y, sobre todo, la incertidumbre en torno al fin del sistema Bizi.

Los colectivos estiman que “se perdió una oportunidad tras la pandemia del COVID para responder a una demanda ciudadana de ampliar espacios para la movilidad activa. Una ocasión que muchas otras ciudades sí aprovecharon extendiendo su red ciclista. En lugar de eso, Zaragoza ha tendido a mantener y ampliar el espacio y los privilegios del automóvil, lo que ha supuesto un parón en las políticas de sostenibilidad y ha contribuido a un retroceso en seguridad vial”.

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