Irán/Israel: dos iguales para hoy

18 febrero, 2023. 12:09

El viajero que fuera lo suficientemente despistado como para no preguntarse sobre color de banderas, gorritos ridículos en la azotea de tipos que golpean las paredes con la cabeza o velos, hiyabs o burkas obligados, tapando rostros de quienes se suponen son mujeres, no sabría muy bien si del fuego había viajado a las brasas o al revés. Mucho menos, dónde era el fuego y dónde las brasas.

Irán e Israel: dos países marcados por la intransigencia y la ortodoxia religiosa. Da la mismo Al-la que acullá, acullá que Yahvé. Alguien dirá que en Israel hay elecciones. Cierto, pero elecciones en donde se presentan −y ganan− partidos nazis, ultraortodoxos, de extrema derecha, xenófobos, racistas y machistas. En verdad, para elecciones así… Recuerda aquello tan castellano de “para lo que me queda en el convento…”.

Hoy, el auge ultraortodoxo, nazi sin más eufemismos, es de tal calado que la izquierda moderada y los moderados de centro están siendo expulsados, no solo de las instituciones sino, literalmente, del país.

Hoy, un presidente enjuiciado no sé cuántas veces por corrupción, lo que en castellano se llama robo y en las jergas diplomáticas y elegantes infracciones; exento de cárcel gracias a triquiñuelas pagadas a millón el cuarto, sigue siendo presidente a pesar de todo ello, de sus amenazas constantes a los palestinos, del genocidio, lento pero genocidio al fin, contra todo un pueblo, a pesar de sus apoyos con soldados y tanques a los del gorrito ridículo en su afán de robar tierras cisjordanas.

También, hoy, en la antigua Persia, las ansias revolucionarias de un pueblo se quedan atascadas por imanes o ayatolás que siguen al pie de la letra, textos de mil quinientos años atrás con excusas teocráticas, pero que, en realidad, lo que pretenden es seguir con privilegios de siglos. −No inventan nada nuevo, en España y en el mundo occidental lo conocemos de sobra: se llama ultraliberalismo−. Con pernadas del señor sobre el siervo, pernadas del hombre sobre la mujer, pernadas del clérigo sobre los feligreses, con un régimen despótico que penaliza el pelo de la mujer, el rostro de la mujer, la cultura en la mujer, el placer en la mujer y cuyo culmen, al parecer, es la hurí. Un régimen cuya ley central son recortes pensados hace mil cuatrocientos años en su afán por continuar un sistema feudal de hace mil cuatrocientos años.

Los dos, Israel e Irán, son estados teocráticos. Eso es como decir ultraortodoxos, que es como decir rozando el nazismo. Los dos gobiernos se sentirán muy a gusto con medidas similares a las de la extrema derecha de Orban en Hungría. Los dos oprimen, cuando no ejecutan, a minorías, o diferentes, como los palestinos, los LGTBI, los que piensan a la izquierda o, simplemente, son progresistas. Los dos piensan en la mujer como un objeto de placer o sierva para el varón. Los dos parecen ser antagónicos, pero convergen en lo teocrático.

Cuando algunos lean estas líneas se escandalizarán al comparar el estado de Israel, occidental, americanizado, perseguido por el Holocausto hace 80 años, con Irán. Sin insistir en sus prácticas genocidas de cara al pueblo palestino, un dato: el 13% de judíos ultraortodoxos existentes tienen métodos excluyentes, nazis, racistas, machistas y xenófobos. Y son, desgraciadamente, los que, en la práctica, gobiernan desde hace años.

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