Profesionales del odio y la provocación

06 junio, 2022. 10:47

Desde hace varios años, en el Centro Luis Buñuel, la Olla Solidaria reparte más de 200 comidas para gente sin recursos, los sábados por la mañana. Quienes acuden a beneficiarse de esta pequeña ayuda son personas de todas las edades, de todos los géneros y de múltiples nacionalidades (españolxs, magrebíes, subsaharianxs, de Europa del Este, latinoamericanxs...).

La Olla Solidaria se mantiene por las donaciones en especie de comerciantes de la alimentación (verdulerías, fruterías, charcuterías, carnicerías, panaderías…), de donaciones de otras entidades de ayuda social y de particulares; y gracias al trabajo solidario y altruista de un nutrido grupo de mujeres y hombres que todas las semanas acudimos a descargar los alimentos, seleccionarlos, limpiarlos y lavarlos, pelarlos y cortarlos y cocinarlos para luego distribuirlos in situ.

Todxs lxs voluntarixs que manipulan los alimentos tienen carnet de manipulador y cumplen estrictamente las instrucciones higiénicas tanto en la manipulación como en la distribución y reparto (guantes, mascarillas, gel de manos, distancias…); instrucciones que también cumplen quienes reciben la ayuda.

Además se distribuye también ropa de segunda mano a quien lo precisa.

A nadie de quienes acuden a recibir comida o ropa se le pide ninguna acreditación de ningún tipo. Ser persona y tener necesidad es suficiente acreditación para considerarle receptor de nuestra solidaridad.

Quienes acuden los sábados a la Olla tienen en común, además de su humanidad, su pobreza.

Personas de distintas nacionalidades (Colombia, Nicaragua, México, Perú, Rep Dominicana, Venezuela, Inglaterra, Marruecos, Argelia, España…), de distintas lenguas, de distintas religiones (católica, cristiana, musulmana…), ateos… son el maravilloso elenco de personas voluntarias a quienes nos une un profundo sentimiento de solidaridad con los menos favorecidos y que produce un precioso ambiente de respeto y colaboración colectiva. La mayoría son mujeres de mediana edad y de extracción humilde o de la “pequeña burguesía”, como se decía antes.

El sábado día 4 el partido ultraderechista Vox instaló una carpa de publicidad en la plaza de Santo Domingo y, no por casualidad, justo enfrente de la entrada del Centro Luis Buñuel, a unos 10 metros de distancia. No pongo en duda el derecho del partido de extrema derecha a poner la carpa en ese lugar pero es evidente que esa elección estaba llena de significado provocador. El barrio del Gancho es muy grande y en ella viven numerosas personas de escasos recursos, españoles e inmigrantes y tiene diversas plazas muy concurridas; además la plaza es grande.

¿Por qué eligieron ese emplazamiento concreto, el día de reparto de la olla, con docenas de personas a las que ese partido vilipendia, insulta y calumnia continuamente?

Porque tienen que demostrar su odio para recoger los votos de lo más abyecto de la sociedad.

Sepan los ultraderechistas que sus provocaciones y bravuconadas no nos amedrentan y que defenderemos con todos los instrumentos a nuestro alcance el hermosísimo ejemplo de solidaridad que es la olla y la dignidad de las personas que acuden a la misma en busca de apoyo.

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