Las mujeres de COESPE ocuparemos las calles nuevamente este 8 de marzo, junto a otras mujeres, para defender los derechos de todas.
Las que “FUIMOS”, allá por los años 60, 70 y 80, rompiendo moldes, conquistando derechos para todas, hoy seguimos en las calles. Fuimos aquellas que lucharon por eliminar el delito de adulterio y exigir la libertad de las mujeres encarceladas, fuimos las que conseguimos legalizar los anticonceptivos y tener libre acceso a ellos con el objetivo de desarrollar nuestra sexualidad y ser dueñas de sus cuerpos; las que logramos una ley de divorcio que hoy nos permite no estar atadas de por vida cuando las relaciones terminan. Fuimos las que jugándonos la cárcel nos autoinculpamos de realizar abortos para lograr una ley que, aunque sigue con restricciones, permite que las mujeres puedan abortar en condiciones sin jugarse la vida. Fuimos las que nos lanzamos a subvertir el orden establecido, incorporándonos a los distintos trabajos que hasta ese entonces se nos prohibía, batallando en las organizaciones políticas y sindicales para ser reconocidas y poder lograr mejoras en los terrenos laborales, políticos y sociales.
Ha sido un camino duro pero apasionante. No teníamos nada que perder y todo por ganar. Sabedoras de que los logros que alcanzamos eran, y son, avances importantes no solo para nosotras sino para todas las mujeres y por extensión para la sociedad.
Nuestras vidas marcadas por los feminismos, cada una atravesada por sus circunstancias personales, por su origen, por su edad, por su orientación e identidad sexual. Aprendíamos a marchas forzadas, nos formamos en colectividad, deconstruyéndonos y volviendo a construirnos. Con nuestras convicciones y nuestras contradicciones, fuimos y vamos avanzando o, a veces, retrocediendo. Cruzando travesías en el desierto en algunos momentos; esforzándonos en ocupar los espacios públicos en una lucha internacional para lograr la transformación social y económica que elimine todas las discriminaciones, opresiones y desigualdades.
Las mujeres pensionistas estamos curtidas y sabemos de lo que hablamos. Aprendimos a romper con los silencios, a romper las cadenas para tener mayor libertad y poder reivindicarnos, aunque no consiguiésemos todo lo que nos hubiese gustado.
Y aquí seguimos, porque no sabemos lo que es tirar la toalla. Ahora “SOMOS” intentando que no nos arrebaten lo que hemos ganado y luchando por lo que aún no hemos alcanzado. La pandemia del virus nos ha hecho daño, el machismo mucho más. Un silencio de impotencia cada vez que arrebatan la vida de una mujer, seguido de un grito de rabia ante las violencias, ante las injusticias y discriminaciones que se ejercen sobre nosotras por ser mujeres y que nos colocan fuera de la sociedad por ser mayores o tener discapacidades.
Somos las que decimos bien alto que no queremos guerras que nos destruyan ni una paz que nos oprima. Que nos colocamos al frente ante la barbarie a la que nos quieren dirigir los poderosos. Nos oponemos a todas las guerras pues solo significan crueldad, sufrimiento de los pueblos donde las mujeres nos convierten en territorio de batalla y de conquista.
Somos las que los lunes al sol salimos para defender un Sistema Público de pensiones, para nosotras y para las futuras generaciones. Somos las que nos hemos empeñado en erradicar la precariedad, la pobreza de las pensionistas; las que queremos que se visibilicen todas las situaciones de discriminación. Somos las que hemos dicho AQUÍ ESTAMOS, DE AQUÍ NO NOS VAMOS hasta que no consigamos mejoras para todas.
SEREMOS las que sigamos en las calles, solidarizándonos con el resto de movimientos sociales, por los derechos de todos, por una sociedad más justa, por conseguir que los cuidados y no las guerras sean lo importante. Seremos las que acompañen a las más jóvenes hasta que nos queden fuerzas. Seremos las que queremos ser. Mujeres libres y feministas.





