La población de Nueva Caledonia votó este domingo en un 53,26% a favor de que el archipiélago, situado en el Pacífico Sur, continúe siendo colonia de la República francesa.
No obstante, el voto entre independentistas y unionistas se estrechó aún más que en el primer referéndum de 2018 y con una participación histórica del 85,64%.
Si el resultado de 2018 parecía justo, éste reduce aún más su diferencia con el voto independentista, que sube hasta el 46,74% frente al 43,3% de hace dos años. La diferencia de votos en 2018 fue de 18.000 y, ahora, en 2020 ha sido de 10.000. Se confirma, por tanto, la curva ascendente del soberanismo.
El soberanismo tendrá que esperar a 2022, ya que, según recoge el acuerdo y la ley, el Congreso neocaledonio podrá llamar a otro referéndum en dos años. Lo que ha quedado claro, la victoria del pueblo de Nueva Caledonia para poder decidir sobre su futuro.
La votación de este domingo ha transcurrido sin incidentes. Un total de 180.340 personas se inscribieron en las listas electorales para la votación, en la que tenían que responder a la pregunta: "¿Quiere usted que Nueva Caledonia acceda a la plena soberanía y alcance la independencia?".
La mayoría del voto independentista se concentra principalmente en las provincias del norte y las islas de la Lealtad, de mayoría Kanak (la población autóctona), mientras que el no es mayoritario en el sur, más poblado y con gran presencia de población de origen europeo.
En su primera reacción, el presidente francés Emmanuel Macron ha prometido "humildad". "Escucho la voz de quienes se mueven por el deseo de independencia y quiero decirles: es con vosotros con quienes construiremos juntos la Nueva Caledonia del mañana". Asimismo, se ha comprometido a cumplir con el compromiso de organizar un nuevo referéndum de independencia en un plazo de dos años.





