El esperado homenaje a José Cabrero Arnal (Castilsabás 1909) será uno de los puntos a tratar en el próximo pleno del Ayuntamiento de Loporzano con la colocación de una placa informativa en el pueblo que le vio nacer.
Hace ahora casi un año, su biógrafo Philippe Guillén vino invitado por la Asociación de Castilsabás y realizó una charla en el Salón del Viñedo sobre la vida y trabajos del historietista aragonés, que se trasladó a Barcelona de joven para comenzar su carrera en publicaciones como TBO, Pocholo y Algo; participó como miliciano durante la Guerra y tras su exilio en 1939 ingresó en la 109 Compañía de Trabajadores Extranjeros, trasladado tras su detención por el ejército nazi en 1940 al frontstalag 140 en Belfort, posteriormente al stalag XI B en Fallingbostel y deportado a Mauthausen en enero de 1941.
Tras la liberación del campo de concentración y las penurias que soportó al negársele la vuelta al Estado español, rehizo su carrera en Francia con personajes que han quedado para la historia del país vecino como el perro Pif, Hercule y otros, que llegaron a generar publicaciones propias de gran tirada e inspiraron a los artistas de la época. Falleció en Antibes el 7 de septiembre de 1982, a los 73 años.

Su biografía completa se puede leer en el archivo digital Aragoneses Deportados. Entre sus anécdotas se encuentra esta:
En Mauthausen se le adjudicó la matrícula 6299 y fue destinado al almacén de la ropa: “… allí se amontonaban en grandes sacos de papel la ropa, los objetos, las maletas, los hatillos, las fotos, los cigarrillos, etc. de los que iban llegando. No estaba muy tranquilo, porque entre mis cosas, había unos dibujos pornográficos que me habían encargado los policías alemanes de Belfort y que yo no había tenido tiempo de arrojarlos. Fui recibido por el jefe de los SS del barracón, quien, con los malditos dibujos en la mano y la mirada severa, me pidió si era el autor. Me temía el peor de los desenlaces, pero no podía negar la evidencia, de manera que contesté afirmativamente. Entonces, con una gran risotada, me anunció que dibujaría para él”. Con estas palabras describía a Monserrat Roig el inicio de su estancia en Mauthausen. También recordaba en su testimonio su relación con Amat Piniella, su castigo al ser descubierto el pillaje que se llevaba a cabo en el Effektenkammer, por lo que fue trasladado a la cantera y posteriormente al kommando Steyr un complejo industrial donde los deportados fueron destinados a la fabricación de armas y donde permaneció hasta su liberación.






