
Jorge Marqueta, presidente de CHA Zaragoza, pide el desmantelamiento del campo y critica la inseguridad que supone la realización de prácticas militares en el campo de maniobras en el límite de varios municipios de Aragón, entre ellos, la capital y critica “la falta de sentido común al hacer caso omiso de las alarmas por riesgo de incendio”.
NdP.- Zaragoza, 17 de septiembre | CHA-Zaragoza reclama el desmantelamiento del campo de maniobras de San Gregorio ya que supone un riesgo constante para la ciudad. Tras conocer el nuevo incendio ocurrido, Jorge Marqueta, presidente de CHA-Zaragoza, critica que “tengamos una bomba incendiaria en el norte de la ciudad que limita nuestro desarrollo y pone en peligro nuestra seguridad”. CHA recuerda que es el polígono de tiro más grande de toda Europa ubicado junto a una ciudad de las características de Zaragoza, limitando su crecimiento por el norte e hipotecando el eje de desarrollo Zaragoza-Uesca, que une las dos ciudades más importantes de Aragón, y sometiendo a Zaragoza y buena parte de su área metropolitana a un riesgo constante e innecesario. En este sentido, Jorge Marqueta recuerda que "resulta imposible saber el grado exacto de peligrosidad a la que se expone a la población, pues el Ejército español jamás informa sobre el tipo de armamento que utiliza en el campo de tiro".
El presidente de CHA Zaragoza recuerda que “pese al compromiso de reforestación acordado con el Gobierno de Aragón en incendios anteriores, nos consta que no se ha hecho nada. A este paso no habrá nada que quemar, habrán logrado que una zona de bosque y monte bajo acabe siendo un auténtico campo de minas donde seguir echando proyectiles mientras se hipoteca el futuro de la ciudad”. Jorge Marqueta ha denunciado que "todo esto ocurre en un área de gran interés medioambiental, como las Planas de Castellar, los escarpes de yesos con vegetación gipsícola que sirve de asiento a especies de gran valor ornitológico. Junto a todo ello están las especies propias del bosque mediterráneo".
Marqueta critica que “hagan caso omiso de las alertas por riesgo de incendio, como si se encontrasen en un espacio estanco que queda al margen de la Ley y la normativa, como si el fuego conociese fronteras administrativas”. En este sentido destaca que “no podemos consentir que sus actividades tengan un trato preferente cuando las consecuencias nos pueden afectar a todos/as”. Y recuerda que “en 2009 ardieron unas 7.000 hectáreas de las cuales más 3.000 eran fuera del campo de maniobras”. Además, ha recordado que "este Campo de Tiro es fuente constante de contaminación como combustibles o restos de municiones químicas y nucleares; materiales que son arrastrados al exterior por los barrancos dado que el Campo, además, está sufriendo un fuerte proceso erosivo (talas incontroladas realizadas por militares españoles, presencia de material pesado que erosiona el frágil suelo y destruye la vegetación). El nivel de contaminación no es posible conocerlo. No hay información militar ni control civil".




