Las Asociaciones Vecinales de Las Fuentes, Civitas-Fau y Larrinaga-Montemolín, junto a la Asociación de Mujeres las Aguadoras y las entidades APUDEPA y Aragón Despierta, han constituido un grupo de trabajo con el objetivo de impulsar la rehabilitación del patrimonio histórico arquitectónico de Las Fuentes-Montemolín, comenzando por la antigua fábrica de Giesa y Torre Ramona.
Como primera medida van a solicitar ser recibidos por el Gerente de Urbanismo para recabar información de la situación real en la que se encuentra cada uno de los edificios.
La antigua fábrica Giesa, luego Schindler, viene sufriendo desde 2006 el abandono, el vandalismo y el expolio sin que se haya hecho nada para evitarlo. Este conjunto fabril comenzó su construcción en el año 1942, y tras el cese de la actividad industrial, pasó en 2005 a titularidad municipal. “Es uno de los edificios más antiguos, valiosos y que mejor explica la historia del barrio; todo el conjunto tiene un importante valor arquitectónico industrial y como tal, el edificio con fachada a la calle San Joaquín está catalogado por su interés arquitectónico en el Plan General de la ciudad”, señalan desde esta plataforma vecinal.
Actualmente se encuentra en un estado de deterioro que supone un peligro para el vecindario, en particular para los y las menores del colegio próximo. Por ello, para esta plataforma vecinal es “de máxima urgencia proceder a la retirada de los elementos declarados en ruina (tejados de uralita, etc)”.
El otro edificio es el de la Torre Ramona, un edificio de principios de siglo que albergó diferentes usos (convento, torre agrícola, reformatorio de menores), y es sin duda parte de la historia del barrio y de la ciudad por lo que merece ser conservado y protegido. La pieza está compuesta por el convento de Torre Ramona, con sus zonas verdes delanteras y traseras; esta masa forestal es de gran interés y contiene varios árboles protegidos.
Es un espacio histórico y singular del Distrito ya que se trata de la única torre agrícola que se conserva en el interior de la ciudad, testimonio excepcional de paisaje agrícola histórico de Zaragoza. Además, constituye un ejemplo del espacio correccional del siglo XX, con una arquitectura bien definida y una antigüedad muy notable, con valor cultural por sí mismo. El informe de patrimonio enfatiza el “airoso lucernario a modo de terraza y una galería mirador de madera sobre un original basamento de obra de inspiración neomudejar.” En suma se trata de un icono identitario que forma parte del imaginario colectivo de los barrios de Las Fuentes y Montemolín.




