Éxito de la Marcha Minera: decenas de miles de trabajadores toman las calles de Madrid

11 julio, 2012. 03:00
Foto: Lorien G.

Madrid.- Hoy era el día señalado, el día en el que las marchas mineras de todo el Estado confluían en una sola marea negra en Aravaca, para deslizarse en una marcha nocturna, arropada por el Madrid solidario, hacia el núcleo del problema y su solución. En los prolegómenos, las columnas aragonesa, andaluza y manchega se habían unido en Alcobendas y desde ahí esta mañana hacia las columnas leonesa y asturiana; a todos ellos se les sumaban aquellas personas mineras que no habían podido unirse a la Marcha Negra. Y en los despachos, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid autorizaba finalmente a la marcha minera a acceder a Madrid por la A-6 y no por la M-500, permitiéndole pasar por delante de la Moncloa.

En torno a las siete y media, después de un rato dedicado al reposo y a la reflexión (el ”qué hacer después” que tantos desvelos crea en las cuencas, en los encierros y en las marchas), y en medio de un estruendo ensordecedor de petardos, arrancaba la última etapa del recorrido que durante dieciocho días ha llevado a cientos de mineros por las carreteras de media península. Bajo un sol abrasador, rondando los 38 grados a la hora en que se retomaba el camino, la protesta avanzaba por la A-6, precedida por un fuerte destacamento policial y un vehículo de los servicios municipales que reservaba uno o dos carriles - dependiendo de la zona- para el discurrir de la manifestación. Desde Moncloa hasta la altura de la UNED, no había pasarela, puente o recoveco del arcén que no hubiera sido tomado por la gente solidaria de Madrid para colgar pancartas y esperar desde allí la llegada de la columna. Y finalmente, en torno a las ocho y media, la Marcha Negra efectuaba su entrada en el casco urbano de Madrid; dos columnas de mineros, con las banderas de las cuencas (Llion, Bierzo, Aragón, Andalucía, Asturies), practicamente en formación, llenas de rostros cansados pero exultantes, viendo como desde dos kilómetros antes de llegar a la capital cientos de personas les aguardaban para sumarse al ya muy numeroso cortejo que les acompañaba desde Aravaca; "bueno, ganar hay que ganar, pero esto ya compensa", nos reconocía uno de los mineros aragoneses integrados en la marcha.

Desde allí, la comitiva continuó la caminata, pasando por el Palacio de la Moncloa ("La cueva de Alí Babá, ahí está" era una de los cánticos más repetidos) y ya en medio de una continua ovación de la gente de Madrid y de todo el Estado que había acudido a recibirles de hecho, los dos carriles reservados por el Ayuntamiento para la marcha se quedaron cortos y estrechos, y la A-6 se quedaba reducida en su entrada a Madrid a un carril que a duras penas compartían manifestantes y automóviles mientras, eso sí, los coches que venían en dirección contraria daban continuos bocinazos como muestra de apoyo. Estaba a punto de cerrarse la primera fase de la toma de Madrid por la Marea Negra, alcanzando en torno a las nueve y media la Ciudad Universitaria, en cuyo recinto deportivo - instalaciones del INEF - cenarían los mineros y sus familias, preparándose para la siguiente fase, la marcha hasta Sol. Entretanto, el cierre a cal y canto dictado del recinto por la organización para la gente minera daba lugar a escenas lo mismo curiosas, como el momento en que Pedro Zerolo pasaba el control mientras parte de la gente que se quedaba fuera coreaba "No sé en qué pozo / trabaja Zerolo", que emotivas, como la entrada de las ambulancias que habían hecho el final del camino con mineros accidentados en el transcurso de la marcha.

Entretanto, lo mismo la gente que les había acompañado en su último tramo que las primeras personas y todo tipo de colectivos que se acercaban a la convocatoria planteada por el Grupo de Apoyo a la Marcha Minera, empezaban a juntarse en la Plaza del Cardenal Cisneros, a escasos quinientos metros de las instalaciones en las que se preparaban los mineros. Sin embargo, el lógico retraso de la salida, dado el cansancio de los participantes de la marcha con casi mes y medio en sus piernas, hacía que se diera un bloqueo espontáneo de la entrada de la Carretera de A Coruña, originándose algún momento de tensión con los conductores, y causando importantes retrasos en los autobuses el Intercambiador de Moncloa. No sería hasta las diez y media de la noche, más o menos, que se retomaría la ruta, esta vez ya hacia Sol, con los grupos de apoyo dispersos: unos cientos de personas en la puerta de las instalaciones deportivas de la Complutense, unos pocos miles en Cardenal Cisneros y el resto empezando a concentrarse en Moncloa. Fue en este momento cuando se empezaron a vivir los momentos más intensos de la noche, con los mineros avanzando con el "Santa Bárbara Bendita" de fondo, con sus candiles alumbrados y un pasillo de miles de personas en un aplauso continuo rasgado con los vivas a la clase obrera, a la lucha minera y al papel de la solidaridad en la lucha. Gentes del 15-M, sindicalistas de la mayoría o de la minoría, independentistas, republicanos, rojos y negros, jóvenes, tercera edad, de aquí de Madrid o de allí donde sea, anonymous, se convertían en una composición borrosa de rostros emocionados y unidos en un grito de solidaridad bajo el titilar de las luces en los cascos. Pero esto no era más que el principio.

En efecto, el gran momento llegarían con la Entrada en Moncloa, donde multitud de madrileñas se habían concentrado, sin acudir al encuentro de la marcha. Difícil de calcular, pero estimable en varios decenas de miles de personas, la multitud rompía en un clamor cuando los mineros se internaban en la plaza y ahora sí, tomaban Madrid. Desde ahí continuaba una marcha lenta, emocionante e intensa con una multitud copando las principales arterias de la capital del Estado, mientras los protagonistas, los mineros, avanzaban a duras penas entre el gentío. Una manifestación que como todas, da de sí para cantar, por ejemplo El Canto a la Libertad, corear y también para hablar. Mineros en huelga y recién llegados desde Asturies comentaban cómo en los últimos años ha disminuido dramáticamente la ayuda al sector, mientras nadie - sindicatos mayoritarios, empresa, gobiernos o Europa -, les daba la más mínima explicación de cómo reconvertir las cuencas de una manera eficaz; así las cosas, se preguntaban, para seguir adelante, "¿qué hay que hacer?". Mientras, poco a poco, la manifestación nocturna llega pasada la una y media a una Puerta del Sol repleta y lista para entonar, una vez más, el "Santa Bárbara Bendita".

Más respuestas, mañana.

Lorién Topemkin desde Madrid | Para Radio Topo y AraInfo

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Convocatorias, miércoles 11 de julio:

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