Según apunta la organización Médicos Sin Fronteras, “en las últimas cuatro semanas, más de 600 personas, entre las que había muchos bebés y niños pequeños, han muerto o han desaparecido, presuntamente ahogadas, al intentar cruzar el Mediterráneo central”.
La ONG considera que “estas tragedias representan la mitad de todas las muertes que se han producido durante lo que llevamos de 2018”. Asimismo, la organización crítica que las muertes “han tenido lugar en un momento en el que la presencia de las embarcaciones de rescate de las ONG se ha ido reduciendo hasta desaparecer por completo”.
"Las decisiones políticas que se han tomado durante las últimas semanas en Europa han tenido consecuencias mortales. Los líderes europeos han decidido dejar que hombres, mujeres y niños se ahoguen en el mar Mediterráneo. Y lo han hecho a sangre fría. Esto es indignante e inaceptable", afirma Karline Kleijer, directora de emergencias de MSF.
"En lugar de seguir obstruyendo deliberadamente la provisión de ayuda médica y humanitaria que dispensamos, en lugar de seguir impidiendo que salvemos la vida a personas que están en peligro de ahogarse, lo que tienen que hacer los gobiernos europeos es poner en marcha operaciones de búsqueda y rescate, de una manera proactiva y específica, en el Mediterráneo central", añade Kleijer.




