"He llegado a la decisión de dimitir como presidente de la república con efectos inmediatos", comunicó Zuma en un discurso público, desde el palacio presidencial en Pretoria, dirigido a toda la nación.
Aunque mostró su "desacuerdo" con la decisión del ANC, asegurando que "es mi partido el que me pone a mí por encima de los representantes del pueblo", afirmó haber sido siempre "un miembro disciplinado". Las reglas internas del ANC establecen que todos sus miembros deben someterse a la decisión de la formación.
También criticó que el partido no le haya dado motivos concretos para dimitir, así como lo apresurado de los trámites, que se precipitaron después del que el vicepresidente del Gobierno, Cyiril Ramaphosa, asumiera la presidencia del ANC el pasado diciembre.
Por último, Zuma hizo una llamada a que no haya incidentes en las calles tras su marcha: "El ANC nunca deberá estar dividido en mi nombre", y aseguró que seguirá al servicio del histórico movimiento de liberación, bajo cuyas siglas militaron figuras históricas de la lucha contra el apartheid como Nelson Mandela.
El debate sobre la salida prematura de Zuma, cuyo mandato terminaba en 2019, venía dado por su mala imagen y por los escándalos de corrupción que lo rodean. El ya expresidente está implicado en numerosas acusaciones, incluidos casi 800 cargos por corrupción.




