Si alguien se decepcionó con la suspensión de la declaración de independencia que el pasado día 8 de octubre llevó a cabo Carles Puigdemont en el Parlament, esa fue la CUP. Tras un discurso demoledor de Anna Gabriel en el atril de la sede parlamentaria, Quim Arrufat acabó de redondear el mensaje afirmando que la confianza con el govern de la Generalitat había quedado profundamente mermada. Con todo, la organización independentista ha querido esperar para ver cómo reaccionaba el gobierno central ante la propuesta de mediación lanzada por Puigdemont. Una vez vista la reacción del Partido Popular, PSOE y ciudadanos, la CUP ha dicho basta: debe declararse la independencia cuanto antes.
Así lo ha querido expresar en una carta que la mañana del 13 de octubre ha enviado al presidente de la Generalitat. La CUP da por cerrado el diálogo y afirma que si el gobierno central aplica en su totalidad el artículo 155 de la constitución “que lo hagan con la república ya proclamada”.
En la misiva la formación de izquierdas afirma que según su parecer es la gente, el pueblo, el responsable de la mayoría de logros alcanzados por el proceso de autodeterminación de Catalunya. “La gente es la única estructura sólida de este país a falta de apoyos a nivel internacional”, dice la carta. Además, critica duramente a una mediación internacional que a su parece desprecia las más de 900 personas heridas por el simple hecho de querer votar y al estado español solo le pide que “abra una ponencia en el Congreso para valorar la reforma de la Constitución española, sin ninguna garantía de que esta genere nuevos marcos de respeto para los derechos civiles y políticos, también de las minorías”. Esta idea coincide con las recientes declaraciones del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker en una conferencia de estudiantes universitarios de Luxemburgo en la que ha afirmado que no se puede mediar porque “solo una de las partes ha hecho una petición” para el diálogo.
Añade la carta de la CUP que la lógica amenazante del gobierno de Rajoy es intolerable y que los independentistas no pueden “quedarse inmóviles enfrente de sus amenazas, sus negaciones”. Afirma la formación que no puede ser que “su autoridad no nos permita existir como pueblo, no nos permita gobernarnos, ni tampoco nos permita avanzar hacia la consecución de más derechos y libertades”.
La actitud de la CUP entronca con la actitud de la ANC expresada en un mensaje publicado ayer y en el que también pedía al govern de la Generalitat que levantase la suspensión de la declaración de independencia antes de que Catalunya fuera intervenida.
Muy distintas a ambos mensajes han sido las palabras de Artur Mas esta mañana. El expresidente de la era CIU ha dado un duro golpe al proceso de autodeterminación de Catalunya al afirmar en una entrevista para el Diari Ara que “Ni la CUP, ni la ANC ni ninguna otra entidad preside el Govern”.




