Otegi fue condenado por la Audiencia Nacional a diez años de prisión e inhabilitación por el caso Bateragune, una pena de prisión que el Supremo redujo a seis años y medio. Su condena incluía también una pena de inhabilitación.
El dirigente abertzale acudió ante el Supremo pidiendo que se considerase agotada su condena a inhabilitación porque iba asociada a la pena principal a cárcel, cumplida en marzo de 2016, cuando salió en libertad.
El alto tribunal ha rechazado sus argumentos por dos motivos: uno, que la condena a inhabilitación es ya firme, es decir, no puede ser recurrida ya, dado que Otegi no se opuso a ella a tiempo. Y otra segunda, que radica en que sobre él recayeron dos condenas por inhabilitación, una primera accesoria a la pena de cárcel, pero otra segunda, que es la que sigue vigente, independiente de la condena principal.
Arnaldo Otegi salió de la cárcel el 1 de marzo de 2016, pero la Audiencia Nacional le mantuvo la condena de inhabilitación hasta el año 2021, por la que se le impidió ser candidato a lehendakari en las últimas elecciones de la CAV.




