Teatro Arbolé adaptó al mundo de los títeres esta obra para iniciar a los más pequeños en el ámbito teatral. Iñaqui Juárez interpreta y dirige este cuento tradicional que ha pasado de generación a generación a través de la comunicación entre madres, padres e hijos. La representación está elaborada con títeres de mesa e hilos y tiene forma de relato.
En la historia aparece un cerdito: Tocinete, que es trabajador y que no hace caso a los placeres de la vida sin haber terminado su trabajo. Los otros dos cerditos: Cochinillo y Gorrinico, son vagos, perezosos y solo buscan la comodidad para vivir la vida sin complicaciones. También hay un lobo, que es malvado y destructor. La versión de Arbolé cuenta con otros personajes como el granjero titiritero, Papacerdo, un perro ladrador, y Manolito, un cerdo no humanizado; así como otros elementos de la granja.
La trama se divide en: planteamiento, en el que se introduce la historia y se explica por qué los cerditos se tienen que construir cada uno su propia casa; nudo, que nos cuenta cómo uno de los tres cerditos se construye una casa fuerte con ladrillos y cemento, mientras los otros por jugar y divertirse solo les da tiempo a hacerse casas de paja y de madera. En el desenlace aparece el lobo, con el final que todos conocemos.
El éxito de esta obra, una divertida versión para títeres, ha traspasado fronteras y son varias las compañías de Argentina, Chile y Cuba que la han incorporado a su repertorio.




