Este lunes, a las 19.00 horas en el local de la Asociación Vecinal Casco Antigüo ‘Osce Bella’ de Uesca (calle San Salvador, 8), y de la mano de CNT Uesca, la Plataforma Contra la Privatización de la Sanidad de Aragón presenta el libro ‘Se vende sanidad pública’. El acto además contará con la presencia de Antonio Gómez, miembro de la Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad de Madrid.
Y el próximo martes la presentación del libro tendrá lugar en Zaragoza. El acto se llevará a cabo a las 19.00 horas en el Centro Cívico Delicias (Avenida de Navarra), y contará con la presentación de Antonio Gómez y Manel de los Riscos, miembro de CGT y ‘Rebelión Bellvitge’ de Barcelona.
La transparencia de este ensayo se refleja ya desde su título. Aunque no se haya colgado semejante cartel en hospitales y centros de salud, cuando se habla de "gestión clínica", "modernización", "colaboración público-privada" o "externalización", se entrevé que la sanidad pública está en venta; “pero solo aquellas partes rentables, que pueden satisfacer los intereses económicos de las empresas del sector”, indican desde la plataforma.
“Desde el sistema de citas médicas hasta las bolsas de sangre, pasando por los propios datos clínicos o enfermedades, pueden ser un negocio”, añaden. “Y va más allá, porque con el sistema de gestión clínica se responsabiliza a los propios profesionales médicos de la reducción del gasto a cambio de suculentos incentivos, en algunos casos de hasta 40.000 euros anuales”, subrayan.
Tal y como se reza en prólogo del libro, "las consecuencias, dramáticas, son bien perceptibles en materia de incrementos en la mortalidad y en la presencia de determinadas enfermedades, de desnutrición, de suicidios o de abandono de los ancianos".
Los autores conocen de primera mano las cifras y estrategias de la privatización y su repercusión, pero también han formado parte de las luchas por la salud. Así, este libro recoge las experiencias de aquellos profesionales comprometidos que han buscado alternativas, tanto en los diferentes territorios del Estado español, como en Grecia o Francia.
De hecho, van más allá de la defensa de un sistema sanitario universal y de calidad, “ya que no hay salud colectiva sin la democratización real del sistema en su conjunto y, por supuesto, sin una actuación decidida sobre los ‘productores de enfermedad’”, concluyen.




