La certificación de la acuicultura de langostinos: El maquillaje verde de la destrucción

21 abril, 2012. 09:00

Ecologistas en Acción rechaza la certificación de la industria acuícola de langostinos, puesto que esta certificación no es más que un intento de legitimar una actividad que destruye las comunidades costeras y los ecosistemas en los países del Sur donde se producen los langostinos.

La acuicultura intensiva de langostinos (denominados camarones en numerosos países latinoamericanos) en las zonas tropicales, se destina casi en su totalidad a la exportación a los países del Norte. En las últimas décadas, gracias a los subsidios recibidos por los gobiernos, bancos públicos, agencias internacionales de desarrollo y corporaciones multinacionales, esta actividad ha avanzado en América Latina, Asia y África, como medio para alcanzar el crecimiento económico basado en las exportaciones de grandes volúmenes de mariscos, con la falsa idea de que su cultivo disminuiría la presión sobre las poblaciones marinas salvajes y reduciría la pobreza en los países del Sur donde se desarrolla esta industria.

El vertiginoso crecimiento de la acuicultura intensiva de langostinos ha ido acompañado por una huella de explotación cada vez mayor de los recursos naturales, causando principalmente la degradación generalizada del manglar y otros ecosistemas costeros. Tras el creciente éxito de esta industria, ha habido una extensa transformación de las áreas costeras donde se realiza la acuicultura industrial de langostinos, generando impactos sociales, económicos y ambientales. A pesar de la violación de derechos humanos, desarticulación social y destrucción ambiental, la acuicultura de langostinos continúa expandiéndose y una de las estrategias utilizadas para incentivar la actividad es mediante la certificación, que tiene como objetivo reglamentar “nuevas prácticas” para la producción industrial de langostinos.

Sin embargo, esta certificación no ha demostrado cambio alguno en la lógica degradante de esta industria, ni en la relación de la injusticia ambiental establecida con los territorios y las poblaciones que viven del manglar. En este sentido, numerosas organizaciones, tanto en el Sur como en el Norte, se oponen a las políticas gubernamentales que privilegian las actividades degradantes como la acuicultura de langostinos en los trópicos, y refutamos la certificación de esta actividad, pues tiene claros beneficios a favor de la degradación social y ambiental.

Por el contrario, Ecologistas en Acción considera que la certificación de la industria acuícola de langostinos se basa en una estrategia para mejorar el acceso de los crustáceos a los mercados internacionales, para beneficiar a productores y certificadores, y de un intento para “convencer” a los consumidores del Norte que se trata de un producto de lujo de alta calidad y por lo tanto, bueno para su salud. Pero los actuales esquemas de certificación del langostino cultivado no garantizan una actividad ecológica ni socialmente responsable en los países productores.

Por este motivo, Ecologistas en Acción se opone a las certificaciones de la acuicultura de langostinos, puesto que no tiene en cuenta a los pueblos directamente afectados por este modelo industrial. Desde esa perspectiva este modelo acuícola causa profundos daños a la sociedad y al medio ambiente, y sin duda alguna este tipo de certificación pretende legitimar una actividad que amenaza gravemente a los ecosistemas y comunidades costeras de los países del Sur.

Para ver más información sobre la campaña de Ecologistas en Acción 

Para conocer las 13 razones principales por las que nos oponemos a la acuicultura intensiva de langostinos 

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