Así lo denuncia el Colectivo de Estudiantes Progresistas de Aragón (CEPA), criticando que "como solución y de forma casi irrisoria", se han abierto dos aulas en el mismo edificio. Pero estas "no están acondicionadas para ser una sala de estudio. De hecho se recomienda que nos vayamos a estudiar a la biblioteca de la Facultad de Medicina, ya que esta mejor acondicionada para el estudio".
Desde CEPA sostienen que el cierre de una biblioteca en plenos exámenes de septiembre y "sin previo aviso" es un gran agravio para las y los estudiantes que "se suma a la deriva de los diferentes gobiernos de recortar y perjudicar a la Universidad Pública". "Siendo esta -añaden-, una más de las consecuencias de la falta de personal público que padece el estudiantado".
CEPA valora esta situación "teniendo en cuenta que durante los últimos cursos hemos visto como las cafeterías o las reprografías sufrían cierres debido a la privatización de esos servicios. De hecho, el próximo curso comenzará con dos trabajadoras menos en la cafetería de Medicina".
Privatización y deterioro de lo público "son dos patas de la misma estrategia encaminada a convertir nuestra universidad en un negocio a costa de dar un servicio cada vez más precario", subrayan. "Hechos como estos no son más que las consecuencias de esta línea de actuación. Línea en la que los diversos equipos de gobierno y rectorado han mostrado un consenso total y que conduce a una Universidad al servicio de élites", aseveran.
Por todo ello, desde el Colectivo de Estudiantes Progresistas de Aragón exigen a la Universidad explicaciones por el cierre y la apertura de la biblioteca de manera inmediata, "restableciendo a las y los alumnos de Ciencias de la Salud el derecho de preparar sus exámenes en su facultad". Derecho que "pasa por asegurar el personal necesario y que pueda ejercer su trabajo en condiciones dignas".





