La ONU renueva así el mandato de la MINURSO apenas un día antes de que expire su anterior prórroga y en pleno debate entre Marruecos y el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, criticado abiertamente desde Rabat por el uso del término "ocupación" durante una reciente visita a los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia).
La polémica se saldó con la expulsión del personal civil y con dudas sobre la continuidad de la misión, que tiene como objetivo principal la organización de un referéndum para que el Sahara decida su futuro, así como sobre la duración de la prórroga que sería acordada este viernes.
La resolución plantea expresamente que hay una "necesidad urgente" de que la MINURSO recupere su "plena operatividad" y pide a Ban Ki Moon que, en un plazo de 90 días, informe al Consejo de la evolución de la situación. Dicho informe debería incluir propuestas sobre "cómo facilitar" el funcionamiento pleno, según el texto, que no amenaza con ningún tipo de medida punitiva a Marruecos.
La resolución insiste en la necesidad de una "solución política" para el Sáhara Occidental que sea "justa, duradera y aceptable" para todas las partes y aboga por avanzar hacia una quinta ronda de negociaciones que, vistas las posiciones actuales, parece lejana.
En materia de Derechos Humanos, el Consejo de Seguridad se limita a pedir una mejora de la situación, tanto en el Sáhara Occidental como en los campamentos de Tinduf. Las partes, añade, deberían "continuar sus respectivos esfuerzos para reforzar la promoción y la protección de los Derechos Humanos".
En este sentido, sorprende que el texto aplauda "los pasos e iniciativas recientes adoptados por Marruecos" en materia de Derechos Humanos, y más si recordamos la reciente muerte del preso político saharaui, Brahim Saika, en un hospital de Agadir (Marruecos), tras sufrir un coma pocos días después de ser detenido “de forma arbitraria y torturado en la misma comisaría de Gulemin”, según denunciaron sus familiares, o la continuas expulsiones de delegaciones internacionales por las autoridades marroquíes.
La resolución ha sido aprobada con diez votos a favor, dos en contra y tres abstenciones. De los 15 miembros del Consejo, han votado en contra los representantes de Venezuela y Uruguay, y se han abstenido Rusia, Nueva Zelanda y Angola. Cuatro de los cinco países con derecho a veto en el consejo -EEUU, el Estado francés, China y Gran Bretaña- han votado a favor.
Nueva Zelanda ha justificado su abstención aludiendo a la escasa dureza del documento con Marruecos y ha echado en falta una alusión específica a las recientes decisiones de Rabat y a las repercusiones que éstas pueden tener para el mantenimiento de la misión.





