El accidente de Chernóbil significó por primera vez una fuga a gran escala de radiactividad, que viajó en forma de nube por toda Europa, y "puso de manifiesto que la seguridad nuclear no es algo que ataña solo al país que posee las centrales, puesto que la radiactividad puede viajar miles de kilómetros", recuerda Ecologistas en Acción.
La catástrofe supuso unos siete millones de personas afectadas, la mitad de la población de Bielorrusia analizada presenta mutaciones en la sangre, una extensión contaminada de 150.000 km2 y el número de cánceres de tiroides se multiplicó por cien. Un círculo de 30km en torno a la central resulta inhabitable.
"No podemos permitir que estos desastres vuelvan a ocurrir", subraya la organización ecologista. Sin embargo, "los oligopolios de electricidad siguen promoviendo y utilizando la energía nuclear. Valoran más sus beneficios que el medio ambiente o la seguridad de las personas", critican.
Así, cada 26 de abril, miles de personas en todo el mundo se unen para mostrar que "no necesitamos a la energía nuclear para vivir". "Al ahorro, que debe ser la base de nuestro quehacer cotidiano, debemos sumar el uso de otras fuentes de energía y otras comercializadoras, así no solo dejamos de financiar a las grandes eléctricas sino que declaramos nuestra independencia de tecnologías de generación sucia, centralizada e insostenible", añaden desde Ecologistas en Acción.
A juicio de la organización "es hora de castigar a las compañías de electricidad de la única manera que entienden, dejando de darles dinero". "Cuando las suministradoras vean una caída considerable de sus ingresos, abandonarán la energía nuclear", aseguran.
En este sentido, Ecologistas en Acción propone un boicot a la energía nuclear en cuatro niveles:
- Nivel 1: Reducir tu consumo durante un día.
- Nivel 2: Reducir tu consumo de forma permanente.
- Nivel 3: Cámbiate a una comercializadora 100% renovable.
- Nivel 4: Produce tu propia energía.





