36 euros de indignación

Es curioso cómo una tarde cualquiera y tranquila puede llegar a cambiar de un instante a otro. Lo único que tiene que suceder es que dictaminen una absurda normativa e ilusa de ti, no seas consciente de que cualquier momento es bueno para recaudar dinero a costa de todo en este país. Me siento violentada y despojada de todo tipo de derecho al no poder si quiera pasear, a una velocidad incluso inferior a la de muchos viandantes, por la acera con mi bicicleta. Por regla general, solemos ser respetuosos con quienes caminan por ella (e incluso con quienes invaden …

biciEs curioso cómo una tarde cualquiera y tranquila puede llegar a cambiar de un instante a otro. Lo único que tiene que suceder es que dictaminen una absurda normativa e ilusa de ti, no seas consciente de que cualquier momento es bueno para recaudar dinero a costa de todo en este país.

Me siento violentada y despojada de todo tipo de derecho al no poder si quiera pasear, a una velocidad incluso inferior a la de muchos viandantes, por la acera con mi bicicleta. Por regla general, solemos ser respetuosos con quienes caminan por ella (e incluso con quienes invaden el carril bici) y, en mi humilde opinión, no creo que haya casi ningún incidente causado por ciclistas imprudentes circulando por las mismas. Y de repente nos relegan a las calzadas, muchas de ellas con una afluencia infinita de tráfico; y no uno lento precisamente. Ponemos en juego nuestra seguridad y tenemos que aceptar con buena cara las reprimendas de los conductores a los que nuestra velocidad les parece reducida porque llegan tarde a trabajar. Sinceramente prefiero los gritos de quienes caminan. Ellos, al menos, no tienen claxon. ¿Qué es lo que está sucediendo? ¿Qué quieren que hagamos exactamente? A todos esos que nos ven como un peligro público, les invito a que se den un paseo en bicicleta por la ciudad y comprenderán que ante la falta de carriles habilitados, no puede hacerse otra cosa.

Considero que no es justo que se nos pongan tantos impedimentos cuando colaboramos, ya no sólo con el cuidado del Planeta, sino con la reducción del tráfico en la ciudad. ¿Qué pasaría si todos utilizáramos el coche cada mañana? Entonces implorarían colaboración ciudadana por la masificación de vehículos y la emisión de gases contaminantes. No deseo una medalla al mérito civil por hacer uso de mi medio de transporte; lo único que pido es respeto y que piensen en todos los involucrados antes de tomar decisiones de este tipo. Consideren pues la opción de retractarse y ponerse en el lugar de quienes tenemos que circular por vías ahora “prohibidas” exponiéndonos diariamente a una sanción económica, leve con mucha suerte, a la que o no podemos o, simplemente no queremos, hacer frente.

De una ciudadana cualquiera con 36 euros menos (18 si me doy prisa), indignada y decepcionada por decisiones como esta, que lejos de crear un buen clima entre la población, generan crispaciones y nos sitúan a la cola en cuanto a derechos sociales y libertades individuales.

Nuria R. López M. | Para AraInfo

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