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31 poblaciones altoaragonesas han evitado la condena a la despoblación

Esta es la principal conclusión del estudio que ha dirigido Sixto Marín, a instancias de la DPH y en el que se analiza la repercusión positiva de las iniciativas que han permitido la recuperación de la población en localidades deshabitadas
| 19 febrero, 2018 18.02
31 poblaciones altoaragonesas han evitado la condena a la despoblación
Foto: Miguel Ángel Conejos (AraInfo).

El territorio oscense tiene al menos 31 ejemplos concretos de cómo núcleos que estaban hace 35 años condenados al abandono total muestran hoy un presente y futuro completamente diferente al que estaban abocados.

Esta es la principal conclusión del estudio que ha dirigido el arquitecto y profesor universitario, Sixto Marín, a instancias de la Diputación de Uesca (DPH) y en el que se analiza la repercusión positiva que las diferentes iniciativas llevadas a cabo desde distintos ámbitos han permitido la recuperación de la población en localidades deshabitadas.

Miguel Gracia, presidente de la DPH, ha argumentado que este estudio responde a una de las acciones de esta administración, tras la celebración el pasado año del II Congreso Nacional contra la Despoblación. «Se trata de constatar que sí es posible frenar la despoblación, quizás no llegando al nivel de número de pueblos y pobladores que había hace un siglo, pero sí invirtiendo poco a poco la tendencia de despoblación», ha dicho.

Este estudio es un ejemplo de cómo hay acciones que hacen posible la recuperación de pueblos altoaragoneses deshabitados. El estudio está centrado en áreas de montaña, donde hay cerca de 200 núcleos deshabitados.

Avala que «dia a día las iniciativas de recuperación de pueblos abandonados en el Altoaragón se multiplican y, aunque su impacto a nivel poblacional es todavía menor, representan una nueva mirada sobre el mundo rural y las formas de habitarlo fundamental para invertir las dinámicas actuales». Hoy, el Presidente de la Diputación de Uesca ha recordado la necesidad de una legislación que prime de una forma u otra a quienes apuestan por residir en un pueblo.

Sixto Marín ha dirigido un equipo de técnicos formado por arquitectos, ingenieros de caminos, biólogos, ingenieros agrícolas y etnólogos que, a partir de una vasta bibliografía, estudiando la legislación que atañe directamente a la recuperación de estos pueblos, usando diferentes fuentes de cartografía, y, por supuesto, entrevistándose con los actores que han impulsado los diferentes modelos de recuperación, han concluido en un minucioso estudio que se plasma en una ficha triple para cada uno de los pueblos que contiene información genérica sobre la historia reciente y evolución demográfica del núcleo, así como el análisis de la evolución de su contexto territorial y un estudio del estado actual de las edificaciones, infraestructuras y servicios.

Las fichas incluyen material fotográfico y planos que ayudan a visualizar con claridad tanto las características propias del núcleo como de sus alrededores y la evolución de ambos durante estos últimos treinta años.

Aparte de las fichas, el estudio incluye una introducción que analiza las particularidades de la despoblación en el Altoaragón con sus etapas, causas y consecuencias. Continúa el análisis argumentando el fenómeno de la recuperación de los pueblos deshabitados y para ello desgrana la normativa legal que ampara esta acción y los actores que han hecho posible la recuperación.

En total 31 localidades, de las cuales 19 se han recuperado gracias a la iniciativa pública y doce son núcleos de titularidad privada.

El estudio presentado este lunes finaliza con unas conclusiones que, según su autor, «pueden servir para desarrollar una estrategia que permita optimizar los recursos necesarios para la revitalización de asentamientos todavía deshabitados y rentabilizar el impacto sobre el territorio que los rodea».

Entre las conclusiones del estudio se constata que «el rápido proceso de despoblación al que fue sometido el territorio altoaragonés en el siglo pasado ha permitido mantener inalterado el patrimonio y esto supone una oportunidad a la hora de plantear intervenciones de conservación o recuperación».

El objetivo es poder editar este estudio como publicación, al igual que se ha hecho con las conclusiones del Congreso de Despoblación celebrado en Uesca el pasado año, y que se han recopilado de manera que quede constancia de la urgencia de una labor coordinada entre todas las administraciones para poder frenar la despoblación.

19 febrero, 2018

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