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2020: El año de la enfermera y la matrona

Muchas enfermeras en todo el mundo soñamos con un 2020 diferente: la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha designado como el “Año de la Enfermera y la Matrona”, gran elección ya que también se cumplirá el segundo centenario del nacimiento de la precursora de la enfermería moderna Florence Nightingale. Y por si esto...
| 16 octubre, 2019 13.10
2020: El año de la enfermera y la matrona
Foto de Archivo.

Muchas enfermeras en todo el mundo soñamos con un 2020 diferente: la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha designado como el “Año de la Enfermera y la Matrona”, gran elección ya que también se cumplirá el segundo centenario del nacimiento de la precursora de la enfermería moderna Florence Nightingale. Y por si esto fuera poco, dos enfermeras austriacas, Marianne Stöger y Margaritha Pissarek, estuvieron nominadas para el Nobel de la Paz.

Por cosas así, somos muchas las que nos atrevemos a imaginar un futuro próximo halagüeño para una profesión fundamental en nuestra sociedad que, sin embargo, se ha visto sistemáticamente invisibilizada. Durante demasiado tiempo se ha silenciado la voz y la figura de la enfermera tras el criterio de otros profesionales sanitarios, a pesar de que cualquiera que haya frecuentado un hospital en calidad de paciente o familiar puede constatar que somos nosotras las que les cuidamos todas las horas del día y todos los días del año.

Histórica y actualmente, la enfermería ha sido ejercida mayoritariamente por mujeres (en España un 85%). Se trata de una profesión muy feminizada dentro de un sistema patriarcal que se ha encargado durante décadas de mantenerla bajo el yugo del status quo masculino imperante.

¿Cómo?

Poniendo “techos de cristal”, a través de los cuales se nos permite ver todo lo que podríamos llegar a aportar dentro de las instituciones pero sin posibilidad alguna de atravesarlos.

Si a esto le sumamos el fenómeno de la «escalera mecánica de cristal» (el rápido y desproporcionado ascenso masculino en una ocupación eminentemente femenina), obtenemos un amplio colectivo de mujeres representado por hombres (300.000 enfermeras en nuestro país). Un colectivo al que muchos de nuestros propios compañeros, incluso aquellos que se pretenden progresistas, siguen nombrando cuando generalizan con el masculino (enfermerOs) en vez de con el femenino (enfermerAs), mucho más ajustado. El lenguaje modela la realidad y muchas veces el subconsciente deja constancia de la fuerte influencia patriarcal incluso en algunos que creen apoyar la causa feminista.

Los presidentes del Consejo General de Enfermería y del Colegio de Enfermería de Zaragoza, son dos septuagenarios con intereses probablemente muy alejados de los de las profesionales en activo. Durante las tres últimas décadas con estos dirigentes, hemos asistido a un continuo día de la marmota en el que se repite un círculo vicioso improductivo a todas luces: declaraciones grandilocuentes que rara vez se traducen en medidas concretas.

La solución al mayor problema de las enfermeras españolas pasa por el único ente capaz de agruparnos a todas (a la fuerza, ya que estamos obligadas a pertenecer a él para ejercer): nuestro colegio profesional. Los colegios profesionales están sometidos a la Ley de Transparencia y a la Ley de Colegios Profesionales, y todos deberían promover el valor democrático de la participación electoral de las colegiadas y regirse por una conducta transparente sin mácula.

Sin embargo, resulta una odisea no ya concurrir en una candidatura alternativa al status quo mencionado (que también) sino incluso solicitar mera información acerca de cómo y cuándo se han iniciado y concluido los procesos electorales colegiales, el mecanismo de selección de nuestros representantes.

Tenemos un terrible ejemplo aquí mismo, en nuestra comunidad: desde la Asociación AccióN Enfermera (ANE), de ámbito nacional pero con sede social en Zaragoza, solicitamos en febrero del año pasado información acerca de los dos últimos procesos electorales de todos los colegios de enfermería de España. El resultado obtenido no puede haber sido más sorprendente, año y medio después constatamos como casi 30 colegios han recurrido en los tribunales resoluciones de los diferentes órganos de transparencia favorables en las que se les instaba a entregar la información solicitada.

Citando la web de ANE: “Esos mismos presidentes (…) que ahora dicen que harán lo que no han hecho en 30 largos años, parece que consideran que una buena forma de empoderar, hacer partícipes de la gestión y dar visibilidad a las enfermeras, es negándoles el derecho de acceso a la información PÚBLICA”.

Son los mismos presidentes que se adhieren a la iniciativa Nursing Now del Consejo Internacional de Enfermeras los que actúan así: poniendo trabas y dificultando la participación real y efectiva.

Y sin embargo…muchas somos las enfermeras que soñamos un 2020 diferente.

16 octubre, 2019

Autor/Autora

Enfermera y activista de la Asociación Acción Enfermera.


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