El documental aragonés “123 Semillas de Nim” se ha convertido en una de las grandes protagonistas de la 26ª edición del Festival Internacional de Cine de Lanzarote al conseguir los dos máximos reconocimientos de su categoría: el Premio del Jurado y el Premio del Público en la sección de Corto Documental. Se trata además del único trabajo de toda la muestra que ha logrado ambos galardones.
Dirigido por el presentador y actor de doblaje Adrián Buenaventura, el cortometraje abre ahora la puerta a los Premios Goya y los Premios Feroz, ya que el certamen canario forma parte de los festivales calificadores oficiales para ambos reconocimientos.
“123 Semillas de Nim” retrata el trabajo que desarrolla la cooperante zaragozana Lourdes Méndez junto a la ONG aragonesa Be Social en Lamu, una de las zonas más empobrecidas de Kenia. El documental sigue la realidad de 123 niños y niñas con diversidad funcional y muestra cómo el acceso a la educación, la alimentación o la fisioterapia transforma sus vidas en un contexto marcado por la pobreza y la estigmatización social.
La película articula buena parte de su relato a través de las historias de Abderramani, Sume, Jamesa y Julius, mientras se adentra en el trabajo cotidiano que desarrollan personas como James, Madame Farida, Shindo o Madame Priscah en el colegio de Mokowe, en el condado de Lamu.

El reconocimiento obtenido en Lanzarote supone hasta el momento el mayor logro internacional de un documental que ya ha recorrido más de veinte festivales en seis países. La obra había sido premiada anteriormente en Colombia, Ciudad Real y el Festival de Cine de Zaragoza, además de proyectarse en espacios como los AMC Theatres de Los Ángeles tras su selección en el DaVinci International Film Festival de Estados Unidos.
El Festival Internacional de Cine de Lanzarote recibió este año 2.760 obras procedentes de 102 países. Solo 67 cortometrajes lograron acceder a la sección oficial y únicamente nueve fueron seleccionados en la categoría documental.
Otro de los aspectos más singulares del proyecto es que fue realizado sin financiación externa. El propio Adrián Buenaventura asumió el rodaje y la edición íntegra del documental en Kenia, levantando una producción realizada “con cero euros” que ha terminado imponiéndose en un festival internacional calificador para los Goya.





