Las elecciones vascas marcadas por el veto a Otegi y las inercias de afrenta de un PP anclado en el pasado

Las que podrían ser las primeras elecciones alejadas del conflicto violento, han quedado empañadas por la inhabilitación de Arnaldo Otegi y por las inercias de afrenta de un Partido Popular anclado en el pasado

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Otegi y la candidata de EH Bildu Maddalen Iriarte en un acto de campaña. Pili Zabala, candidata de Elkarrekin Podemos. Alfonso Alonso y Rajoy en un acto del PP. Iñigo Urkullu en un mitin del PNV. Idoia Mendia en un acto del PSE.

Los hechos

Dos hechos, uno con efectos políticos evidentes y el otro de cariz simbólico, han marcado el carácter de la campaña electoral en Euskadi.

A principios de septiembre, el Tribunal de lo Contencioso administrativo de Donostia desestimó el recurso contra la inhabilitación planteado por la defensa Arnaldo Otegi. Posteriormente fue el Consticional español quien hizo lo propio. Pese a que la fecha es cercana a los comicios electorales, lo cierto es que durante toda la campaña, la amenaza judicial ha planeado sobre el líder de EH Bildu. Mientras el Partido Popular y Ciudadanos celebraba la noticia que dejará a Otegi sin poder ejercer el derecho de sufragio pasivo hasta el 28 de febrero de 2021 y que altera profundamente la normalidad política de Euskal Herria, el resto de fuerza política vieron con más o menos consternación los sucesos. Para Elkarrekin Podemos supone un duro mazazo pues si bien el regreso de Otegi como cabeza de partido era ya de por sí un duro factor a contrarrestar en unas elecciones vascas, la persecución sufrida por el líder independentista desde la derecha española, puede ser un reclamo movilizador para los votantes nacionalistas de Euskadi.

Cinco segundos fueron los que la candidata de Elkarrekin Podemos, Pili Zabala, se quedó mirando fijamente a Alfonso Alonso, el candidato del Partido Popular y ex ministro de Sanidad del gobierno de Mariano Rajoy. Le tensa mirada sucedía después de que Alonso, entre balbuceos, afirmara que el asesinato a manos del GAL de Joxi Zabala, hermano de la candidata de Podemos en Euskadi, no había sido un acto de terrorismo. La imagen trasluce por un lado la incapacidad de un Partido Popular de asumir que en todos los bandos del conflicto vasco existen víctimas del terrorismo; el partido de Mariano Rajoy lleva mucho tiempo rentabilizando el conflicto vasco en otras regiones españolas. Por otro lado, el acontecimiento ocurrido en un debate de EiTB, muestra la esencia de Elkarrekin Podemos: un partido alejado del "estigma" de ETA y con una fuerte voluntad reparadora para ambos bandos.

Los números

Recopilando las encuestas realizadas durante el mes de agosto en Euskadi, los resultados serían los siguientes:

El PNV de Urkullu ganaría los comicios con al entorno del 36% de los votos y aumentaría en punto y medio sus resultados de 2012. Por su parte EH Bildu alcanzaría el 20% y de este modo perdería muy pocos votos con respecto a sus anteriores resultados.

Las cosas se enmarañan en las siguientes posiciones de la carrera electoral. Con la entrada de Elkarrekin Podemos y unos resultados al entorno del 18%, la formación morada se beneficiaría del voto perteneciente a los socialistas en 2012. El PSE-EE pasaría de tener un 19,14% de las papeletas en 2012 al 11% aproximadamente en estos comicios. El Partido Popular por su parte, aunque menor, también vería reducido el número de votantes en las elecciones al Parlamento Vasco. Del 11,75% pasaría al 9%. Por último y en la cola, Ciudadanos se haría con el voto antiguamente asignado a UPyD e intentaría colarse con un diputado en la cámara vasca.

Las ideas

En los últimos compases de la campaña electoral, Arnaldo Otegi ofreció tres "acuerdos de país" a PNV y a Elkarrekin Podemos con el objetivo de formar una coalición a la catalana que busque propiciar un proceso de autodeterminación en Euskal Herria. Con todo, ni un partido ni otro ha visto con buenos ojos el movimiento del líder independentista.

Con unas encuestas y unos sondeos que dan como vencedor sin demasiados problemas al PNV, queda por saber cómo articulará Urkullu las alianzas políticas con tal de obtener la presidencia de Euskadi. El acuerdo de Otegi suena a marciano dentro de los círculos peneuvistas, que en diversos momentos de la campaña han jugado a alertar al electorado de lo "terrible" que sería un pacto entre Bildu y Podemos.

Sin duda estas serán, para desgracia del movimiento independentista, las más autonómicas de las elecciones vividas para Euskadi en los últimos años. Madrid está paralizado y si no se vislumbran ya las terceras elecciones es porque todos los partidos de la capital esperan el resultado de las elecciones vascas y galegas. En el caso que nos ocupa, el único efecto dominó posible (improbable), sería que Elkarrekin Podemos obtuviera unos resultados espectaculares que obligaran a Pedro Sánchez a replantearse tender la mano a Pablo Iglesias. Por su parte los partidos del régimen juegan en el País Vasco, el mismo papel que tienen en otros lugares como Catalunya: Correa de transmisión más o menos efectiva de la voluntad capitalina.

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