Aunque las mayoría de las víctimas con civiles, entre ellas también se encuentra "un número de miembros de las fuerzas de seguridad" que vigilaba la marcha, según un comunicado del Ministerio del Interior afgano.
La explosión se produjo en la zona de Dehmazang durante una manifestación que discurría entre fuertes medidas de seguridad en protesta por un proyecto eléctrico del Gobierno que excluye a una provincia de la minoría hazara, de la rama islámica chií.
La agencia de noticias Amaq, vinculada a Daesh, ha informado de que dos milicianos del grupo han detonado cinturones con explosivos en una "reunión de chiíes" de la capital afgana, según el portal de seguimiento de información yihadista SITE. Este es el atentado más sangriento reivindicado por el Daesh en Afganistán.
La reivindicación de esta formación se produjo después de que los talibanes negaran cualquier implicación en el atentado. Zabaiullah Mujahid, uno de los portavoces de los talibanes, condenó a través de su cuenta oficial en Twitter "cualquier ataque que cause división y discriminación entre la gente y la religión. Es algo que beneficia al enemigo".
El canal de televisión afgano Tolo informó de que el ataque tuvo lugar hacía las 14.30 hora local (10.00 GMT) cuando miembros de la organización convocante, el denominado Movimiento Visionario, reagrupaban a los manifestantes en la zona de Dehmazang.
De acuerdo con fuentes oficiales citadas por este medio, fueron tres los atacantes, uno de los cuales consiguió hacer explotar los explosivos que llevaba, otro falló en su intento y el tercero fue abatido por miembros de la agencia de inteligencia afgana NDS.
"Estos ataques son un recordatorio de que el conflicto en Afganistán no está decreciendo, como algunos creen, sino aumentando", ha sentenciado Amnistía Internacional tras condenar el atentado.
La comunidad hazara de Afganistán, un país predominante suní en el que los chiíes conforman el 9% de la población, ha sido objeto de diversos secuestros en grupo y asesinatos sectarios en los últimos dos años.

