Erdogan y la purga como venganza

La destitución de más de 2.700 jueces y fiscales, 755 de ellos detenidos, la suspensión de 8.513 agentes de policía y la detención de casi 3.000 militares, 103 generales y almirantes de las Fuerzas Armadas turcas, casi un tercio del total de la cúpula militar, hace pensar que el fallido golpe de Estado contra el presidente Erdogan pueda ser aprovechado por éste para apuntalar su poder

Erdogan
Recep Tayyip Erdogan.

Pasadas 48 horas del golpe de Estado fallido contra el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, continúan las depuraciones en el estamento militar y jurídico. La restitución de la pena de muerte, la restricción de los derechos civiles y las libertades y la purga de militares y funcionarios, están poniendo en situación de alerta tanto a la Unión Europea como a Estados Unidos, que ya han lanzado un aviso al presidente turco advirtiéndole por las medidas adoptadas tras el golpe.

La destitución de más de 2.700 jueces y fiscales, 755 de ellos detenidos, la suspensión de 8.513 agentes de policía y la detención de casi 3.000 militares, 103 generales y almirantes de las Fuerzas Armadas turcas, casi un tercio del total de la cúpula militar, hace pensar que el fallido golpe de Estado contra el presidente Erdogan pueda ser aprovechado por éste para apuntalar su poder.

La acción, llevada a cabo por un grupo de militares opuestos al régimen de Erdogan y en la que se hicieron con el control de la televisión pública, el aeropuerto internacional de Ataturk, el edificio del Estado Mayor y el palacio presidencial, no aclara en nombre de quién ha sido realizada la asonada, y plantea la pregunta de por qué los sublevados no neutralizaron a Erdogan para garantizar el éxito del golpe. Algo que por otra parte parece fundamental en cualquier intento golpista.

El número de efectivos empleados para derrocar a Erdogan también parece haber resultado ser insuficiente. Cada uno de los grupos que participaron en la toma de edificios institucionales, así como de la televisión pública, no tenía más de 10 militares para llevar a cabo el asalto. Además, la baja graduación de éstos, ninguno superaba el rango de coronel, pudieron provocar el colapso en las órdenes de ejecución del plan de asalto.

Lo que sí parece estar claro son los motivos. Los militares declararon como prioridades la garantía del Estado de derecho y el mantenimiento de las relaciones internacionales, y denunciaban la continua vulneración de derechos humanos por parte del gobierno presidido por Erdogan. Algo por lo que también ha sido denunciado Turquía en otras ocasiones.

Algunos medios turcos señalan al exjefe de las Fuerzas Armadas, Akin Ozturk, como principal responsable del golpe. Mientras tanto, el presidente turco parece tenerlo bastante más claro y apunta al clérigo turco, afincado en Estados Unidos, Fethullah Gülen, de estar detrás de un hecho que calificó como “traición”. De hecho, el mandatario turco llegó a pedir a EEUU la extradición de Gülen aun sin tener pruebas de su implicación.

Por su parte, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, ha respondido que para realizar una posible extradición de Gülen es necesaria la presentación de “pruebas y no acusaciones”.

Desde Bruselas, y en palabras del comisario europeo de Ampliación, Johannes Hahn, éste ha denunciado que la lista de jueces y fiscales detenidos estaba preparada antes del golpe. “Al menos (parece) que, algo, ha sido preparado. Las listas estaban ya disponibles tras los acontecimientos. Indica que esto fue preparado para utilizarlo en algún momento”, ha señalado el comisario a la prensa.

Al mismo tiempo, la jefa de diplomacia europea, Federica Mogherini, ha advertido a Turquía de lo que implicaría la restitución de la pena de muerte en el país. Algo inadmisible para cualquier Estado que quiera acceder a formar parte de la Unión Europea.

Además, la asociación Jueces para la Democracia ha enviado una carta al presidente del gobierno en funciones, Mariano Rajoy, denunciando la rapidez con que se ha llevado a cabo la “suspensión de funciones y detención de jueces y fiscales”, lo que hace “sospechar seriamente en la premeditación y arbitrariedad de esas decisiones”.

También, solicitan la actuación del presidente en funciones para garantizar la situación profesional y personal de los jueces y fiscales detenidos y expulsados mediante lo que parece una purga radical. Asimismo, le piden en la misiva que intervenga para “que se respete escrupulosamente la independencia judicial, la separación de poderes y el Estado de Derecho”.

En definitiva, demasiadas incógnitas alrededor de un golpe de Estado, rechazado por todos los partidos de la oposición, que además de ser calificado por el propio Erdogan como “un regalo de Dios que permitirá limpiar el ejército”, ha puesto de manifiesto el autoritarismo con el que ha actuado el presidente turco.

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