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La Huelga Mundial de Mujeres en Zaragoza: años 2000-2001

| 13 febrero, 2018 07.02
La Huelga Mundial de Mujeres en Zaragoza: años 2000-2001
Rudas durante la huelga de mujeres de 2001 en Zaragoza. Foto: Esther Moreno

En el año 2000 llegó al colectivo feminista zaragozano Ruda, del que formaba parte, una convocatoria de Huelga Mundial de Mujeres para el 8 de marzo, “Por un milenio que valore todo el trabajo – asalariado y no asalariado – y la vida de todas las mujeres, bajo el lema Paremos el mundo para cambiarlo”. La convocatoria en el Estado español estaba coordinada por un grupo llamado Mujeres por un Salario para el Trabajo sin Sueldo que formaba parte de una red internacional. Su propuesta decía cosas como las siguientes:

“¿Por qué las mujeres en España hacen la Huelga? Por menos trabajo, más tiempo y más recursos.

-Dos tercios de todo el trabajo en España no están remunerados y el 80% del mismo lo desarrollan las mujeres. A pesar de esta aportación enorme a la economía y la sociedad, el gobierno y las administraciones provienen un sistema social y un sistema sanitario que prestan muy pocos cuidados y recursos, ya que estos se dejan a las mujeres en las familias – ¡más trabajo sin sueldo!

Para el trabajo doméstico no remunerado no hay vacaciones, puentes o fines de semana como en el empleo, de manera que la jornada real de trabajo (remunerado más no remunerado) a lo largo del año es casi el doble para las mujeres de España (56,07 horas a la semana) que para los hombres (36,43).

Algunos datos que ofrecían eran:

-El salario medio de las mujeres en España es el 70% del de los hombres.

-La reducción de presupuestos/privatización en el sistema de salud pública, está quitando puestos de trabajo para mujeres (sanidad es un sector feminizado) y aumentando el trabajo sin sueldo de las mujeres que tienen que ocuparse de los enfermos en casa. “Antes lo normal era estar 7 días en el hospital tras una operación, ahora son 3 o 4.”

-El trabajo invisible de la mujer incluye capítulos como la educación, el transporte, la salud y la alimentación… El cuidado de la salud de los otros se realiza en un 88% dentro de la familia. El 12% restante es el que lleva a cabo la profesión médica y sanitaria y aparece en las cuentas nacionales.

-El 90% de las discapacidades recaen directamente sobre los familiares.

-El 80% de los voluntarios son mujeres. De los miles de voluntarios de España, la mitad son amas de casa.

-Las mujeres del ámbito rural exigen que se contabilicen sus actividades no remuneradas puesto que contribuyen de manera significativa a la economía rural.

-El 80% del trabajo de servicio que hace la iglesia, es realizado gratis por mujeres.

-La doble jornada laboral supone para las mujeres que tienen un trabajo asalariado hacerse cargo también mayoritariamente de las tareas de la casa y del cuidado de los niños, se traduce en un mayor cansancio y estrés que en los hombres y mayor perjuicio para su salud y otros problemas.

Las demandas fundamentales a nivel internacional eran:

-Abolición de la “deuda de Tercer Mundo”. El trabajo que hacen las mujeres – incrementado masivamente por los ajustes del Fondo Monetario Internacional- ha pagado por demás la deuda. En todo caso, ¿cómo pueden compararse “préstamos” de unas pocas décadas con 500 años de colonialismo y robos?

-Acceso a agua potable y tecnología ecológica para todos los hogares – todas merecemos cocinas, refrigeradores y lavadoras… que seamos pobres no significa que tengamos menos necesidades.

-Acceso económico a vivienda y transporte.

-Protección contra toda violencia – en el hogar, la fábrica, la oficina, el campo, la calle…

-Igualdad salarial a nivel internacional para todas por trabajo de mismo valor.

-Salario para el trabajo de cuidarse de otr@s, que sean familiares o no.

-¿Qué trabajo es más valioso que criar niñ@s y cuidar de l@s demás?

-Licencia de maternidad, descansos para amamantar y otros beneficios que reconozcan el trabajo biológico de las mujeres, en lugar de castigarnos por ser mujeres.

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Estas demandas siguen vigentes y han sido desarrolladas por la economía feminista, el ecofeminismo, y asumidas ampliamente por el Movimiento Feminista. Llama la atención en esta batería de propuestas el poco desarrollo que tienen la lucha contra las violencias machistas, la reivindicación del derecho al aborto y la salud reproductiva, que si bien habían sido punta de lanza del Movimiento Feminista en las últimas décadas del S. XX, o tal vez por ello, no se explicitaban aquí como razones tan directas para una huelga que se relacionaba fundamentalmente con los trabajos reproductivos. Sí que está claramente en los motivos de la Huelga el reconocimiento del valor imprescindible de los trabajos de cuidados que sostienen la vida, la demanda de redistribución de estos trabajos, y la defensa de los derechos universales como bienes comunes: el agua, la vivienda, la salud, la educación, además de la ¡Abolición de la Deuda! entonces la de los países del Sur.

En el año 2000 existía Internet pero estaba mucho menos desarrollado que en la actualidad. No había YouTube, ni Facebook, ni Twitter, ni blogs, ni WhatsApp ni Telegram… Funcionaban las páginas web y el correo electrónico, y la web de Mujeres en Red se hizo eco de la Huelga. Con estos mimbres compartimos la convocatoria, que llegó en enero, en primer lugar con las compañeras de la Asamblea de Mujeres, otro colectivo feminista, y entre todas decidimos llevar la propuesta a la llamada entonces Coordinadora de Mujeres de Zaragoza, que en 2001 pasaría a llamarse Coordinadora Feminista de Zaragoza y posteriormente tomaría el nombre actual: Coordinadora de Organizaciones Feministas de Zaragoza.  La respuesta en la Coordinadora, en la que participaban mujeres del Movimiento Vecinal, de sindicatos y de partidos, fue desigual: las organizaciones más asentadas y cristalizadas encontraban más problemas para adherirse a la convocatoria, además no estaba respaldada por la Coordinadora Feminista Estatal, mientras que las mujeres de los barrios se aliaron a ella más fácilmente, así como las de los sindicatos CGT y USO.  La propuesta en Zaragoza se concretó en una ampliación de las acciones llevadas a cabo el 8 de marzo con la convocatoria de una concentración a las 12 de la mañana en el Paraninfo. Con esta concreción conseguimos ponernos todas de acuerdo y el Paro-concentración de la mañana fue convocado también desde la Coordinadora de Mujeres junto con la manifestación de la tarde y la fiesta nocturna en el Club Náutico.

Como los resultados fueron buenos, y se amplificó la presencia feminista en la calle durante la Jornada del 8 de marzo, repetimos la experiencia en 2001, año en el que CGT dio la cobertura legal a la Huelga a nivel estatal, y en Zaragoza se implicaron mujeres de este sindicato que trabajaban, al menos, en la Universidad y en el Ayuntamiento. En el folleto de la Coordinadora Feminista apareció, este año ya sí, la convocatoria de Huelga Mundial de Mujeres, “Por un milenio que valore el trabajo y la vida de todas las mujeres” y “Paremos el mundo para cambiarlo”. La materialización de la Huelga fue también la cita de las 12 en Paraninfo, que fue recogida por los medios de comunicación y consiguió ampliar de nuevo la jornada de lucha feminista a la mañana.

Me parece relevante recordar esta experiencia, que aunque fue sencilla y más minoritaria que la actual, como corresponde a las experiencias pioneras, nos permitió experimentar que era posible abrir el campo a propuestas diferentes, que directamente sumaban, ampliaban el sentido de nuestras demandas feministas y rearmaban el 8 de marzo como una jornada de lucha de las mujeres. Es relevante porque es fundamental recuperar nuestra memoria política como feministas, y repensar el presente a través también de esa memoria. Recuperar referentes, trayectorias y eslabones perdidos en el movimiento feminista, eslabones entre las más jóvenes y rompedoras propuestas y aquellas del pasado que también han introducido cambios o rupturas. Es imprescindible que sigamos construyendo nuestra genealogía y nuestro relato, porque plantea alternativas a la institucionalización del feminismo.

Estamos viviendo un punto de inflexión, la apertura de un ciclo marcado por la Huelga Feminista, con proliferación de colectivos y mujeres que aportan prácticas insumisas y desobedientes y reconfiguran nuevos significados para los feminismos. Es vital saber mirar hacia dónde apuntan los cambios, en qué experiencias pueden inspirarse, cómo potenciarlos y acompañarlos en su multiplicidad.

Constatamos que hoy los feminismos ofrecen alternativas políticas, económicas, vitales, globales, no sólo para las mujeres, sino para el conjunto de las sociedades; alternativas al patriarcado y al capitalismo. Por eso no es casualidad que lo que se plantea sea una huelga de mujeres, y una huelga de cuidados. Los cuidados están pasando a ser una palanca articuladora de la acción política. Y, junto con las violencias y las desigualdades materiales y simbólicas, se están convirtiendo en cuestiones fundamentales de la discusión social.

Es enorme la importancia del proceso que se está gestando para este 8 de marzo a nivel internacional. Difundamos el reconocimiento de esta centralidad, de esta fuerza, de que esto es importante y nos está ocurriendo. Es molesto y transgresor para muchos, y, como buena ruptura, no va a ser ni ordenada ni amable ni complaciente, básicamente porque ningún proceso histórico de cambio lo es.

¡A la Huelga compañeras!

13 febrero, 2018

Autor/Autora

@estherruda


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