Altavoz

El incorrecto control de los purines y la consecuente contaminación del medio ambiente

Acabo de venirme a vivir al Abadiado de Montearagón. Hace ya años que me enamoré de sus pueblos, paisajes, flora, fauna y de ese algo especial que desprende: muchas casas que aún conservan su arquitectura tradicional, el encanto del entorno de la ermita de El Viñedo, las vistas desde la Atalaya de Santa Eulalia, el...
| 1 junio, 2018 13.06
El incorrecto control de los purines y la consecuente contaminación del medio ambiente
Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Acabo de venirme a vivir al Abadiado de Montearagón. Hace ya años que me enamoré de sus pueblos, paisajes, flora, fauna y de ese algo especial que desprende: muchas casas que aún conservan su arquitectura tradicional, el encanto del entorno de la ermita de El Viñedo, las vistas desde la Atalaya de Santa Eulalia, el silencio de Vadiello…

En estos últimos años, además, he conocido a bastantes de sus gentes, que llevan un tiempo muy preocupadas por la amenaza que supone la instalación de empresas contaminantes en la zona. Y digo empresas porque no son simples “granjas”. Es un modelo de negocio que mucha gente bienintencionada piensa que aporta riqueza a los pueblos. Me inquieta muchísimo esa falta de información y me gustaría invitar a quien no tenga una idea clara al respecto a que se informe.

Es un hecho que aproximadamente el 90% de la producción porcina en España está en manos de grandes grupos empresariales mediante el sistema de integración, lo que ha convertido a los ganaderos en simples pseudoasalariados.

Este monopolio, desligado del delicado equilibrio ambiental del mundo rural impide, entre otras cosas, un correcto control de los purines. Los efectos no son sólo de injusticia económica, sino que son muy reales y científicamente comprobados sobre el medioambiente y la salud de los habitantes de los pueblos. De hecho, cada vez más, alcaldes de todos los colores políticos se están manifestando en toda España contra este problema para proteger sus pueblos.

Personalmente me resulta difícil creer que alguien sea insensible a la contaminación del aire que respira, de la tierra que le da de comer y del agua que bebe. Según datos de la DGA, Aragón cuenta con 7.762.000 de cabezas de este ganado y cerca de 4.000 explotaciones a fecha de noviembre de 2017. Un crecimiento exponencial si se comparan con las que había por ejemplo en el año 2000, que era de 3,5 millones de cabezas. Huesca es la segunda provincia en España que más cerdos produce (es importante el verbo).

¿De verdad hay alguien a quien no le importe esto? ¿De verdad alguien no ve sus implicaciones y el hecho incontestable de que crea un grave y triste impacto no sólo en el Abadiado, sino en cada vez más pueblos de esta provincia? ¿Alguien no ve que la tan nombrada “magia” de nuestros maravillosos pueblos de Huesca está desapareciendo cada vez que cerramos los ojos a esta realidad? ¿Qué más evidencias son necesariaspara sensibilizar a los que teniendo en su mano evitar este desastre no lo hacen?

1 junio, 2018

Autor/Autora

Integrante de la Asociación 'Loporzano Vivo'


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