Durante tres días, Zaragoza se ha convertido en un espacio de encuentro para quienes creen que seguir creciendo económicamente en un planeta con recursos finitos no es una opción viable. Las jornadas "¡Decrece, co! – Futuros habitables: propuestas desde el decrecimiento", celebradas del 13 al 15 de marzo en el Centro de Historias, han reunido a científicas, filósofos, escritoras, activistas y ciudadanía para debatir cómo afrontar la crisis ecológica y social desde la justicia, la cooperación y la vida en común.
El auditorio ha estado prácticamente lleno durante todo el fin de semana, con cerca de 180 personas en las conferencias y talleres que han completado todas sus plazas. El interés ha sido tal que muchas personas inscritas en lista de espera han podido participar finalmente en varias de las actividades.

En un contexto marcado por el agravamiento de la crisis climática, el agotamiento de recursos y el aumento de las desigualdades, las jornadas han puesto sobre la mesa una idea cada vez más presente en el pensamiento crítico: no se trata de crecer más, sino de vivir mejor con menos, repartiendo de forma justa los recursos del planeta.
Las conferencias han contado con la participación de referentes del pensamiento ecosocial como Jorge Riechmann, Carmen Madorrán, Alicia Valero, Enrique Muñoz, Charo Morán, Adrián Almazán, Luis González Reyes y Fernando Valladares, que han abordado cuestiones como los límites materiales de la economía, la crisis ecosocial, la transición energética o el impacto de las tecnologías digitales. La sesión inaugural estuvo a cargo de Marina Gros, Lucía López Marco y Carmen Marcuello.
Pero las jornadas no se han quedado en el diagnóstico. El programa ha apostado por compartir herramientas y experiencias concretas para impulsar cambios reales desde abajo, desde los barrios, los pueblos y las redes comunitarias.
Así, se han desarrollado talleres como "Manual de lo posible. Metodología para idear presentes alternativos", "El impacto invisible de la vida digital", "Vida sencilla y prácticas cotidianas para reducir el impacto", "Comunidades energéticas: experiencias en Aragón", el teatro social performativo "Crisis ensayada: registro del mundo material", "Nueva cultura de la tierra", un Repair Café para reparar objetos, "Permacultura, decrecimiento y soberanía alimentaria", "Cultivo de setas y su papel en los ecosistemas", una mesa redonda sobre experiencias comunitarias de ocupación rural, el encuentro sobre espacios comunitarios autogestionados, la ruta ciclista urbana Contrapedal, el Laboratorio de Ecotopías, "Tejiendo sostenibilidad" para reparar o transformar ropa, el taller "Transición a la alimentación" sobre grupos de consumo y cooperativas alimentarias, el teatro participativo "Decrecimiento administrativo en los micropueblos" y una sesión dedicada a analizar los impactos sociales y ambientales de los centros de datos y de la expansión de la infraestructura digital.

El encuentro también ha incorporado espacios de cuidado y conexión personal con sesiones de meditación celebradas en el espacio Vía Láctea, además de actividades culturales y un concierto final del coro inclusivo universitario Cantatutti.
Más allá del programa, lo que muchas personas destacan es el tejido de relaciones y complicidades que se ha generado durante estos días. Colectivos, proyectos sociales, iniciativas vecinales y personas comprometidas con la transformación ecosocial han encontrado un espacio para reconocerse, compartir experiencias y construir alianzas.
Tras estas jornadas participativas, una conclusión se repite entre quienes han formado parte del encuentro: las comunidades locales tienen un enorme poder transformador. Frente a un modelo económico que profundiza las desigualdades y acelera el deterioro ecológico, las redes vecinales, los proyectos cooperativos y las iniciativas comunitarias aparecen como semillas de una sociedad más justa y resiliente.
Las personas participantes se despiden con una sensación compartida: somos más conscientes de la fuerza de lo colectivo y salimos con energía renovada para seguir tejiendo, entre todas, el mundo que queremos.

