Yesa y la sociedad bárbara

Pasar por las cercanías del embalse de Yesa es constatar cómo a pesar da la que está cayendo vivimos una sociedad bárbara, que lejos de aprender de los errores sigue profundizando en ellos. En un corto recorrido de 14 km se puede observar la construcción de un puente de más de un km para sustituir el actual de Artieda. Con un desorbitado coste de más de 11 millones de euros se eleva por encima de la cota del máximo embalse planteado nunca. A continuación máquinas destructoras arrasan uno de los restos de carrascal que quedan en la sufrida zona para …

Foto: AraInfo

Pasar por las cercanías del embalse de Yesa es constatar cómo a pesar da la que está cayendo vivimos una sociedad bárbara, que lejos de aprender de los errores sigue profundizando en ellos.

En un corto recorrido de 14 km se puede observar la construcción de un puente de más de un km para sustituir el actual de Artieda. Con un desorbitado coste de más de 11 millones de euros se eleva por encima de la cota del máximo embalse planteado nunca. A continuación máquinas destructoras arrasan uno de los restos de carrascal que quedan en la sufrida zona para despejar un enorme territorio del que se han de extraer millones de m3 de gravas. Mirando al otro lado del embalse una pista desproporcionada genera desmontes que son cicatrices en parajes fantásticos y que se lleva por delante las mismas puertas del Camino de Santiago en San Juan de Maltray.

Al pasar junto a Tiermas se ve un magnífico ejemplo del uso del dinero público para engordar algunos intereses particulares. Un pueblo declarado BIC y que ha sido negado a sus antiguos vecinos para recuperarlo, siendo, sin embargo, vendido por un precio irrisorio al Ayuntamiento de Sigüés, va a ser arrasado para, en su lugar, levantar 250 chalets para ricos. El erario público corre con los gastos de 1,5 millones de euros para en una primera fase acometer el proyecto de infraestructuras del ciclo del agua y accesos. Una nueva carretera, por donde nunca fue el acceso tradicional, se vislumbra como herida abierta en el paisaje. ¿Hasta dónde llegará el dinero que habremos de poner entre todos para el enésimo proyecto irracional y caprichoso de alguno?. ¿Alguien entiende que esa urbanización, en los tiempos que corren, pueda ir adelante sino es con millonarias inyecciones de fondos públicos? Yo me niego a que los dineros quitados a mi sanidad o educación públicas vayan al patrimonio de cuatro potentados.

Todo en aras de un becerro de oro llamado recrecimiento de Yesa al que adoran grandes constructoras implicadas en pago de comisiones ilegales, políticos vacuos de ideas de desarrollo sostenible y aprovechados para beneficio propio del dolor ajeno. Un becerro que se levanta sobre unas laderas que, más civilizadas que algunos humanos, se resisten a sostener tamaño engendro. Lo dicho, en Yesa se ve hoy la sociedad bárbara en todo su esplendor.

Miguel Solana | Para AraInfo

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