Viaje al país de los blancos, la historia de supervivencia y superación de Ousman Umar

El director Dani Sancho presenta en la XXI Buñuel Calanda International Film Fest su ópera prima

21 julio, 2026. 10:50
Un fotograma de la obra

Con la llegada del mes de julio tengo por costumbre hacer un pequeño hueco en mi, cada vez más limitada agenda, para poder asistir al Buñuel Calanda International Film Fest. Este año solo pude permitirme la asistencia a la proyección de Viaje al país de los blancos, la película que cerró esta vigésima primera edición del festival calandino, pero, bueno, más vale tarde que nunca.

Su director, el joven debutante Dani Sancho, trazó paralelismos entre la dura vida que le tocó vivir a su abuelo, natural de Alcorisa y huérfano de guerra, que tuvo que emigrar sin nada a Barcelona para tratar de abrirse camino en los duros años de escasez de la posguerra, y la del protagonista de la película, Ousman Umar.

Nos encontramos en un momento en el que la ultraderecha está basando gran parte de su discurso en el nacionalismo excluyente. Para ellos, el inmigrante que llega es una amenaza para la seguridad, el bienestar social y la identidad y las tradiciones del estado. Además, los fakes con los que bombardean las redes afirmando que a cada persona extranjera que consigue llegar a la península Ibérica le dan un piso y un sueldo, están calando peligrosamente entre parte de la población. Según el informe anual presentado por el Ministerio del Interior, los delitos por xenofobia o racismo aumentaron el 16% el pasado año, iniciando una escalada que parece incrementarse por momentos.

Viaje al país de los blancos es el perfecto antídoto para que quien quiera conocer de primera mano la cruda realidad de una persona que intenta llegar al mundo occidental a labrarse un futuro mejor para él o ella y para los suyos. En el filme se nos muestra un sistema político defectuoso, insensible y desalmado, que favorece a las mafias. El flujo de inmigrantes es utilizado política y económicamente entre países del primer y tercer mundo, que miran hacia otro lado impasibles mientras miles de personas mueren anualmente tratando de llegar, como bien reza el título de la película, al país de los blancos, en la que como epílogo, también se muestran estos escalofriantes datos.

Dani Sancho, que después de la proyección del filme tuvo un pequeño coloquio con el público, remarcó que su intención era hacer llegar la película y la increíble historia de Ousman Umar al gran público. Así que utiliza para ello todos los medios de los que ha dispuesto, que por suerte para él y su equipo, fueron más de lo esperado al principio de su proyecto. En consecuencia, Viaje al país de los blancos es cine social para todos los públicos, y la verdad es que es una apuesta arriesgada de la que el primerizo director sale airoso por su buen hacer. El director se mueve como pez en el agua en diferentes géneros, dándole a la película el toque de cine comercial en las dosis justas y llevando al espectador por un carrusel de emociones, sin llegar nunca a la sensiblería barata, o al exceso melodramático.

La fotografía de Lluís Ferrer y Marcel Pascual (este último también acudió al festival) subraya la belleza del continente africano y hace disfrutar al espectador a pesar de la dura historia que nos ofrece. Además, en un estudiado montaje, la película consigue el propósito de mantener el interés del espectador, para sorprenderlo en la parte final con una jugada maestra. La banda sonora es para mí la única pequeña pega que tiene el filme, ya que se utiliza quizás en más momentos de los necesarios para remarcar los diferentes estados de ánimo del protagonista.

No he querido entrar en el argumento de la película, porque es el de tantas otras que nos reflejan la realidad de la emigración. En este caso, es una historia entre un millón, las otras 999.999 tienen el mismo inicio, pero, por desgracia, diferente final. La película está basada en la novela homónima escrita por Ousman Umar, donde narra el largo camino que le llevó desde su pequeña aldea en Ghana hasta la ciudad de Barcelona. Si habéis leído la novela, el filme os gustará. Para quienes no sepáis nada de la película os aconsejo que primero la veáis y después busquéis información sobre la fundación NASCO Feeding Minds. Como cada edición, el Buñuel Calanda International Film Fest nos descubre nuevos e interesantes directores y películas. El nombre de Dani Sancho ya está escrito bien arriba, y con mayúsculas en mi lista de directores a seguir.

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