Veinticinco mujeres sanitarias turolenses

Antes que nada GRACIAS al grupo de 25 enfermeras que por ética, profesionalidad y coherencia exigen seguir en Teruel tras haber aprobado la oposición. Cuenta con mi respeto y orgullo como mujer, turolense y ciudadana. No conozco ni necesito conocer sus nombres ni edad ni de dónde son, pero sí deseo que sepan que su decisión me ha conmovido, rejuvenecido y devuelto la confianza en las personas. Gracias a ellas he recordado y rememorado a alguien a quien hace años, ante la oferta de un trabajo en Teruel le sugirieron: Si quieres puedes quedarte en Zaragoza y con asombro para …

Antes que nada GRACIAS al grupo de 25 enfermeras que por ética, profesionalidad y coherencia exigen seguir en Teruel tras haber aprobado la oposición. Cuenta con mi respeto y orgullo como mujer, turolense y ciudadana. No conozco ni necesito conocer sus nombres ni edad ni de dónde son, pero sí deseo que sepan que su decisión me ha conmovido, rejuvenecido y devuelto la confianza en las personas. Gracias a ellas he recordado y rememorado a alguien a quien hace años, ante la oferta de un trabajo en Teruel le sugirieron: Si quieres puedes quedarte en Zaragoza y con asombro para propios y extraños y alborozo de otros respondió: "¡No, no, ni hablar! ¡Precisamente lo que he tenido que esperar han sido 14 años para tener una plaza en Teruel!"

Mientras muchos funcionarios de todos los ministerios –incluido el de Sanidad- ansían como “agua de mayo” el “traslado” a los aledaños de grandes ciudades –preferentemente Zaragoza, claro- o emigran a hospitales europeos aduciendo variadas razones, entre las que el dinero en la mayoría de casos prima sobre el deseo de investigar y formarse en sus respectivas especialidades, vosotras, enfermeras con las mismas armas y derechos adquiridos en la mano, hacéis un plante lleno de dignidad: exigís quedaros en Teruel y reivindicáis que se amplíen plazas hasta el número suficiente denunciando así, con grandeza, la mísera cicatería de una sociedad cuyo sistema político, económico y educativo antepone la religión del papel-dinero al principio fundamental de la vida: la Humanidad y sus necesidades.

Sois, seréis siempre y ante todo profesionales con vocación, coherentes con los fines implícitos en aquello que decidisteis estudiar y con las prioridades a cubrir en un territorio donde queréis desarrollar vuestras funciones. Pero con esa decisión, además, desnudáis los procedimientos de un sistema infectado con bajezas mercantilistas e igualitaristas –no igualitarias- inoculadas incluso en algo tan sagrado como el desempeño de las carreras médicas, sanitarias y educativas amparándose en la economía. Al fin, no solo ponéis en tela de juicio a la globalidad de los políticos, la “gestión” de los gobiernos de nuestro país y más concretamente de nuestra tierra con realidades de precariedad evidente, sino que destapáis sus enormes carencias en los dos pilares básicos, fundamentales para cualquier sociedad que se precie de democrática y progresista, esos dos pilares que todos conocemos y, por supuesto, NO son el egolatrismo ni la riqueza económica.

En la noticia del Diario de Teruel, las enfermeras manifiestan razones de un sentido común tan palmario e incontestable para cualquier ciudadano, que los que se dedican a la “carrera” política deberían volver a “preparatorio de guardería” porque a la vista está que o no “saben” hacer una O con un canuto o no quieren saber ni afrontar lo que la lógica y la realidad humanitaria impone. Y junto a esas razones, también expresan justamente algunas que, utilizando las armas propias de la legislación vigente, sí deben entender los “burócratas gestores del país”: son las que más “manejan” pero ahora, fíjense, se les vuelven en contra como un boomerang.

Así, estas 25 enfermeras, CON TODAS LAS LEYES y DERECHOS en la mano, como debe hacerse, han puesto al descubierto por un lado y por otro las infracciones-contradicciones del sistema con todo tipo de razones: las muy inteligibles porque él mismo las produjo y las ininteligibles para las “autoridades”, nacidas del sentimiento, la ética y la razón.

Gracias por vuestra decisión, coherencia y dignidad. ¡A por la vida que así es como nos la merecemos!

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