El derribo de la antigua fundición Averly podría estar más cerca de lo esperado. Las luchas por su salvación iniciadas hace casi tres años, en un principio por la Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa), y seguidas por organizaciones sociales, vecinales, culturales y políticas de la ciudad de Zaragoza, podrían finalizar con la reactivación del expediente que solicita el derribo de parte de la fundición, este miércoles.
A finales de mayo de 2014, Apudepa conseguía que la Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza suspendiera, provisionalmente, la concesión de licencia de derribo de Averly. Una suspensión motivada por el escrito remitido por la Fiscalía del Estado solicitando más información, ante el recurso interpuesto por esta asociación.
La victoria era momentánea, y en octubre de 2015, el Tribunal Supremo desestimaba el recurso de casación de Apudepa, por estar presentado fuera de plazo. Inmediatamente, los compradores del inmueble solicitaban al Ayuntamiento la reanudación del expediente de derribo de las naves no catalogadas de Averly.
Finalmente, este miércoles, Urbanismo procederá a reactivar el expediente.
En el camino, la belleza de Averly ha ganado presencia y aumentado las filas de los defensores de este patrimonio histórico de la ciudad. La vieja fundición también ha desprendido de sus máscaras a aquellos que no dudan en acabar con la belleza, en pos de la riqueza.
Unos han podido verse representados en el Ayuntamiento de la ciudad, y Zaragoza En Común ha sido firme defensor del patrimonio histórico y cultural que supone Averly. Los terrenos ofrecidos por el consistorio en ArcoSur fueron rechazados por Brial. Los más jugosos en el entorno de la estación de tren del Portillo pertenecen a la sociedad Zaragoza Alta Velocidad, una propuesta que si que fue escuchada por la empresa, pero que obligaría a la recalificación que depende también del Ministerio de Fomento y la Diputación General de Aragón.
Los otros, aquellos que perdieron su máscara rechazando la catalogación del inmueble, mostraron sus fauces, quien sabe si instigados por una constructora a la que se le aseguró que podría construir sobre Averly. Estos, enmarcados en PP y PSOE, y ahora también Ciudadanos, se erigieron como defensores a ultranza de la propiedad privada y espetaron sus argumentos en aras del beneficio económico y el cumplimiento de la sentencia; demostrando nula sensibilidad cultural y urbanística.
La reactivación del expediente, no obliga a la demolición de Averly. Urbanismo ha advertido que solicitará nuevos informes. Sin embargo, el impasse de la paralización ha llegado a su fin, y la sombra del derribo de la fundición, parece estar más cerca.




