
El pasado día 15 de octubre en el Centro de Formación Profesional Pirámide de Uesca tuvo lugar un acto que contó con la presencia de la Princesa de Asturias acompañada de la Presidenta del Gobierno de Aragón y la Consejera de Educación. Los hechos denunciados públicamente por las estudiantes de las Asambleas Universitarias de Uesca tuvieron lugar la noche previa al acto y durante esa misma mañana.
Durante la tarde noche de la víspera de la visita estudiantes de las Asambleas Universitarias de Uesca fueron identificados por las Fuerzas de Seguridad del Estado cuando regresaban a sus casas después de haber colgado una pancarta con la convocatoria de protesta que iba a tener lugar el día siguiente, colocación que contaba con el conocimiento y correspondiente permiso de la Facultad de Ciencias de la Educación. Las agentes, según informan a AraInfo, acosaron a las estudiantes, las coaccionaron y amenazaron con su detención sin motivo alguno con frases como “… mañana no va a pasar nada” mientras les presionaban para que identificaran al resto de compañeras. A su vez intentaron sustraer el móvil de una de ellas y les requisaron los materiales que portaban para hacer pancartas. La actuación policial culminó con la arrancada de la pancarta de dicha facultad.
El día del acto, ya desde primera hora de la mañana, y según las mismas fuentes, se pudieron contar cinco furgones de los Cuerpos de Seguridad del Estado situados en el interior del recinto universitario así como agentes uniformados con perros, otros apostados en la parada de autobús y hasta una decena de agentes de paisano. Se produjeron innumerables identificaciones de las estudiantes, cacheos de mochilas y de vehículos, llegando incluso dos agentes de paisano a interrumpir una clase para sacar a un alumno y registrar su vehículo, que curiosamente portaba comida para perros. A su vez, las agentes uniformadas hacían entradas breves recorriendo algún tramo de los pasillos del interior del edificio Guara de la Escuela Politécnica Superior.
La situación, denuncian desde las Asambleas Universitarias, empeoró al aproximarse la hora del encuentro para protestar por el acto, impidiendo el paso al recinto de todo aquel que no portase un documento que lo identificase como estudiante universitario, lo que obligó a modificar el lugar donde iba a tener lugar la concentración y cuyo permiso había sido concedido por dirección de la Escuela Politécnica.
Tras una hora de concentración las personas allí reunidas fueron recorriendo diferentes zonas del campus con el objetivo de ser más visibles tanto para los asistentes al acto oficial como para los medios de información, a lo que las agentes respondieron, según indican, formando un cordón en el interior del recinto universitario para impedir el paso de las estudiantes. Cada vez que el grupo de protestantes se movía en el interior de la facultad, las agentes tenían la última palabra en cuanto hasta dónde se podía llegar. El acto finalizó con unas 60 estudiantes completamente rodeadas por agentes.
Desde las Asambleas Universitarias consideran que “lo ocurrido el día 15 es un precedente inadmisible para nuestra Universidad, la Universidad es un lugar para el estudio, la reflexión, la crítica y la libertad y no puede ser un lugar para la represión ni para actitudes típicas de una dictadura”. Por ello, dicho movimiento estudiantil exige la dimisión de la subdelegada del gobierno en Uesca, María Teresa Lacruz Lázaro, “última responsable de la actuación desmedida y del acoso, hostigamiento y coacción policial que hemos sufrido los estudiantes, un acoso digno de la dictadura franquista”.
Desde dichas Asambleas hacen un llamamiento a la comunidad Universitaria para que se sume a la denuncia de estos graves hechos y con ello a la “defensa de nuestra Universidad”.




