Una trabajadora de la Residencia Pomarón denuncia que fue sancionada por “pincharse con una aguja de heparina”

Según la trabajadora, no tenía la preparación para realizar esas tareas. Además, también denuncia la “sobrecarga de trabajo” a la que se ve avocada la plantilla. La Fundación DFA alega que “es muy complicado que estas cosas pasen”. CGT ha convocado una concentración este miércoles en la Ciudad de la Justicia.

Residencia Pomarón
Foto: Fundación DFA

Merche trabaja desde hace ocho años en la Residencia Pomarón, gestionada por la Fundación DFA (Disminuidos Físicos de Aragón), donde ejerce como auxiliar de geriatría. Desde hace unos meses, denuncia un “acoso intenso” por parte de los responsables y la directora de la residencia, fruto de sus denuncias por la falta de personal y recursos. Además, este miércoles se enfrenta a un juicio por haber sido suspendida de empleo y sueldo.

En junio de 2021, esta trabajadora, en sus labores cotidianas relativas al cuidado de las personas usuarias de la residencia, se pinchó con una aguja de heparina. Al ser un accidente laboral acudió a la MAZ, que inició los protocolos correspondientes. La sorpresa viene cuando, al volver de sus vacaciones, se encuentra que le han suspendido de empleo y sueldo durante una semana como forma de sanción.

Las razones de la Fundación son que la trabajadora contaba con conocimientos sanitarios suficientes para que este hecho no hubiera ocurrido. Se supone que ella tenía suficiente preparación como para no encapuchar la aguja, a lo que alega que “yo encapuché la aguja para que no se pudiera pinchar nadie que viniera después de mí. Yo actué desde el desconocimiento”.

Sin embargo, Merche denuncia que esto no es así: “A mí no me han dado ninguna preparación, dicen que debería de saberlo. Cuando llegamos nos hacen firmar un documento en el que nos dicen que tenemos preparación de enfermería. Yo soy una socio-sanitaria”, añade.

“Yo mi trabajo lo he hecho bien en ese sentido estoy muy tranquila porque siempre les he dicho a ellos (las personas usuarias) que se esfuercen, que pueden, que hasta donde lleguen, que no pierdan los hábitos y los movimientos que son capaces de hacer. Yo mi trabajo lo he hecho bien. He sigo cumplidora de lo que se me exigía y no he faltado a ninguna verdad”. Es por todo esto que “no concibo que se me sancionen de esta manera”.

AraInfo se ha puesto en contacto con la Fundación DFA, donde han afirmado que “el tema está judicializado. Es donde mejor se va a aclarar el tema, en el Juzgado es donde todo el mundo, ella y nosotros podremos decir lo que creamos conveniente, aportar todas las pruebas y lo que consideremos oportuno”.

Merche, tras una reunión en el SAMA y no llegar a un acuerdo, tiene el juicio el miércoles, 28 de septiembre. El sindicato CGT se concentrará ese mismo día a las 11.00 horas en la Ciudad de la Justicia en apoyo a la trabajadora y el “acoso laboral” que recibe desde la empresa.

Falta de personal y recursos

Desde hace unos años, Merche ha ido denunciando a dirección la falta de personal que asola al centro y las lleva a una “sobrecarga de trabajo”. Son las propias trabajadoras las que deben cubrir las vacaciones o las bajas de las compañeras, incluso las de otras categorías profesionales (como limpieza, enfermería…). Además, también señala que en muchas ocasiones se ven obligadas a realizar horas extra sin la remuneración correspondiente y la imposibilidad de luego poder recuperar esas horas. Incluso, “nos hacen hacer trabajos de más cualificación, dar medicación, curar incluso con úlceras”, señala Merche.

Por su parte, la Fundación DFA niega estas acusaciones, ya que “las residencias están muy fiscalizadas: tanto por entidades de servicios sociales, temas sanitarios, alimenticio, salud pública… Están muy controladas. En este sentido es muy complicado que estas cosas pasen”.

Estas críticas se juntan con la falta de recursos a la hora de realizar sus labores, continúa Merche: faltan grúas que funcionen correctamente, termómetros, esponjas… Esto hace que “el ambiente de trabajo y el cuidado hacia las personas residentes sea nefasto”, dicen desde el sindicato CGT.

Tampoco tienen menús elaborados por una persona especialista en nutrición, que pueda tener en cuenta la situación física o patología del paciente que están tratando. Además, “la atención que reciben por parte del personal de Enfermería y Medicina es una vez a la semana o cada diez días”, recuerdan también desde CGT.

Esta falta de recursos hace que mermen las condiciones en las que son atendidas las personas que hacen uso de la residencia Pomarón. Todo esto, según la trabajadora, está “consentido por la Dirección”.

Por su parte, según la propia Fundación, no ha habido en ningún momento quejas por parte de los dos delegados sindicales por los canales apropiados para ello, tanto internos como externos. Así pues DFA entiende que la residencia funciona “perfectamente”, está “completamente dotada” y que “no hay ningún problema”.

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