Una Mujer Rural más

Me llamo Carmen. Nací, crecí, me enamoré joven y me casé, aun siendo joven, aquí. Siempre he estado aquí. No pude estudiar mucho, pero me gusta leer y leo muchísimo. Mi sueño es viajar, montar en avión y ver otros lugares diferentes. Pero él no quiere. Nunca ha querido salir del pueblo. Para nada. Ni tan siquiera para ir a los médicos. Siempre estoy aquí. Amo mi pueblo, amo haber criado aquí a mis hijos. Pero a veces me hubiera gustado poder volar, como un pájaro, que me salieran alas y no tener que depender de nada más que de …

Mujer
Foto: Plataforma Feministas del Jiloca.

Me llamo Carmen.

Nací, crecí, me enamoré joven y me casé, aun siendo joven, aquí. Siempre he estado aquí.

No pude estudiar mucho, pero me gusta leer y leo muchísimo. Mi sueño es viajar, montar en avión y ver otros lugares diferentes. Pero él no quiere. Nunca ha querido salir del pueblo. Para nada. Ni tan siquiera para ir a los médicos. Siempre estoy aquí.

Amo mi pueblo, amo haber criado aquí a mis hijos. Pero a veces me hubiera gustado poder volar, como un pájaro, que me salieran alas y no tener que depender de nada más que de mi propio empuje. O, ¡aunque fuera! haber podido salir en coche, eso también me hubiera valido. Pero él nunca quiere salir.

Crie a mis hijos, llevé mi casa, cuidé a mis padres, limpié la granja, amontoné pipirigallo, moví las alpacas y le tuve el almuerzo y la comida siempre preparada. Lista para cuando él llegara. Y por eso nunca me dieron nada, nunca coticé un duro porque mi trabajo no contaba.

Hoy, al mirar en mi buzón, me he encontrado esta carta:

“Estimada Vecina:

Eres importante, el mundo se para si tú te paras. Eres fundamental, esta casa funciona gracias a tu trabajo desinteresado.

Tu familia te debe un respeto y reconocimiento por tus desvelos, tus cuidados, tus dobles jornadas…

Es verdad que algún día veremos la puesta en valor de lo que has ahorrado a la sociedad, por todas esas labores invisibilizadas (que no se engañe nadie con el cuento de ama de casa).

Ha llegado el momento de que te creas merecedora de esta carta. Sin ningún lugar a dudas creemos en ti.

Estamos contigo ahora y siempre.”

Y después de leerla lloré.

Por todas las veces que rota de dolor he tenido que seguir cocinando, limpiando, cuidando, criando.

Por todos aquellos sueños que nunca cumpliré: nunca volaré, nunca veré el mar, nunca comentaré con nadie los libros que leo.

Por todas las veces que me he sentido tan pequeña e insignificante, que ni tan siquiera he prestado atención a mi propio dolor, a mi propio cuerpo.

Pero gracias a una persona (o varias, o una plataforma feminista entera) que decidió escribir esta carta y enviárnosla a todas las vecinas de esta Comarca que cruza el Jiloca (puerta por puerta, casa por casa) he podido ver, que algo ha cambiado y que nuestra experiencia no se quedó en vidas invisibles.

Nuestras vivencias hicieron mujeres fuertes que ahora son lo que quieren ser, donde quieren serlo: pastoras, agricultoras, comerciantes, alcaldesas, presidentas de Asociaciones Culturales, autónomas, trabajadoras en fábricas, estudiantes, etc.

A todas ella gracias, por seguir haciendo del mundo rural un lugar donde ser mujer significa poder cambiar muchas cosas. Y a las Plataformas Feministas, como la del Jiloca, que siguen trabajando para avanzar en visibilización y empoderamiento. Desde donde queremos estar, desde nuestros pueblos.

Porque la mujer trabajadora ha sido siempre: en casa, en las explotaciones familiares, en los cuidados, en aguantar siendo raíces. Feliz día de la mujer trabajadora.

P.D: Carmen nunca pudo leer esa carta, porque murió hace tiempo. Pero me hubiera encantado que pudiera leerla. Ella representa a nuestras madres; mujeres rurales que vieron la cara más amarga del campo, la de la invisibilidad. La de los maridos ausentes y los hijos que no querían saber nada de lo que vivían en casa. Mujeres que no pudieron viajar, que no pudieron desarrollarse social, ni intelectualmente. Mujeres que, en otra época, hubieran sido otra cosa de lo que pudieron ser en el momento que les tocó vivir.

Autor/Autora