Una mina de potasa a un kilómetro de Yesa

La empresa Geoalcali proyecta la explotación de una mina de potasa entre Aragón y Nafarroa con unas dimensiones aproximadas de 350 Km², gran parte de ellos situados en la Val d'Onsella, algunos muy cerca del pantano de Yesa.

Oficinas abandonadas en la antigua mina de potasa en Subiza. Detrás, montaña de escoria a medio reforestar. Foto: Miguel Ángel Conejos |AraInfo
Oficinas abandonadas en la antigua mina de potasa en Subiza. Detrás, montaña de escoria a medio reforestar. Foto: Miguel Ángel Conejos |AraInfo
Oficinas abandonadas y montaña de escoria a medio reforestar en antigua mina de potasa en Subiza.

La empresa Geoalcali S.L. pretende comenzar la construcción y explotación de varios proyectos mineros para la extracción de potasa. Tres proyectos distintos que se desarrollan entre Nafarroa y Aragón, territorio donde afectaría a toda la Val d’Onsella, discurriendo por el subsuelo de las localidades de Undués de Lerda, Urriés y Undués-Pintano. Además, afectará a los municipios fronterizos de Zangotza y Xabier, y, en un proyecto distinto, a las poblaciones de la Sierra del Perdón, ya conocedoras de los problemas derivados de la extracción de potasa.

Del lado aragonés la empresa estudia dos proyectos. “Muga-Vipasca”, que comprende los municipios de Undués de Lerda y Urriés, y “Pintanos”, en el subsuelo de Undués-Pintanos. En la actualidad el proyecto más avanzado es el de “Muga-Vipasca”, el único de los tres en el que no se ha presentado ninguna alegación. El otro proyecto aragonés de Geoalcali, el de “Los Pintanos”, está paralizado tras la presentación de alegaciones al proceso de sondeos, al haber sido realizados en localizaciones distintas a las proyectadas, por lo que se le abrió expediente a la empresa desde el Gobierno Aragonés.

En la sierra del Perdón, de nuevo vuelve a hablarse de potasa. Tras el cierre de Potasas de Navarra en 1996, en muchas poblaciones todavía son visibles grietas en edificios, salinización del terreno, edificios abandonados, bocaminas cerradas a medias, montañas de escoria a medio reforestar, y microseísmos que continúan afectando a la zona.

La magnitud del proyecto de Geoalcali sorprende a primera vista. 350 Km² para explotar parte del yacimiento de potasa existente en el valle del río Ebro. Un negocio más que apetecible el que pretende explotar Geoalcali, que como explica en su página web, es “una empresa española creada a partir de capital nacional e internacional, dedicada al desarrollo y explotación de la minería de potasa”. No pueden presumir de una amplia experiencia, pues se trata de una empresa creada, para la explotación de estos proyectos concretos, en septiembre de 2011. Detrás, o al lado de ella, la australiana Highfield Resources, exactamente con la misma imagen corporativa que Geoalcali.

La inversión es clave para este tipo de negocios. En este caso parece principalmente australiana. Son muchos millones de euros los que se pretende invertir en estos proyectos. Tan solo en el proyecto más avanzado, “Muga-Vipasca”, se van a invertir 145 millones de euros, para conseguir la aproximada extracción de 2.500 toneladas de potasa al día, con un precio actual en el mercado de 268,81€ tonelada. Un precio con alta variabilidad que en la última década ha llegado a un máximo de 682,51€, en el año 2009, y un mínimo de 111,75€ en el año 2005.

Según un informe de la Fundación Sustrai Erakuntza el proyecto de Geoalcali para la Sierra del Perdón ronda unos números similares de toneladas de potasa extraídas, y le calculan “un beneficio posible de 20.000 millones de euros” para aproximadamente veinte años de explotación. Además, la misma fundación advierte que Highfield Resources “especula con este proyecto en la bolsa australiana”, pues ya tienen la concesión.

Muchos son los municipios de la Sierra del Perdón que llevan movilizándose desde septiembre de 2013 en contra de la mina, agrupados en la Asamblea de Pueblos del Perdón. Quizá el recuerdo de las explotaciones de las minas de Subiza, o la mayor densidad de población les ayuda a la movilización.

Visitar los restos mineros de Subiza, hace comprender a cualquiera que lo que algunas empresas mineras denominan restauración, es una falacia. Montañas de escombro mal reforestadas, naves y oficinas abandonadas, terrenos salinizados con tierras blanquecinas, bocaminas que no se sellan totalmente emergiendo gases del suelo. Además, sufren afecciones en corrimientos de tierras, dolinas, hundimientos, grietas en viviendas y terrenos, y unos episodios sísmicos que afectaron a la Sierra del Perdón por última vez en 2013, causando más de 300 terremotos en dos meses, y que, aunque puedan no depender directamente de las actuaciones mineras en el Perdón, muchos relacionan.

En Aragón, la posible contaminación, salinización de terrenos y acuíferos o incluso la posibilidad de microseísmos, debería tener en cuenta  la cercanía con Yesa. Alguna de las cuadrículas mineras se encuentra a menos de un kilómetro del embalse. El mismo embalse que acumula ochenta años de problemas de deslizamientos en sus laderas. ¿Cuál podría ser el impacto de la construcción de una mina tan cerca de un embalse con un historial de problemas como el de Yesa? La respuesta es de difícil cálculo, pero parece evidente que positivo no puede ser.

De momento la activación del proyecto ha provocado la reacción de diversas entidades, como ANSAR, Ecologistas en Acción y la plataforma YESA + NO Lanak gelditu, aunque desde los Ayuntamientos de los pueblos afectados se mantengan posiciones neutras o favorables a la creación de los diferentes proyectos.

Autor/Autora

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies