Pero vamos por partes. ¿Qué es el tiro de bola aragonesa? Es un deporte tradicional en el que se compite por desafío o apuesta, por honra o simplemente por juego consistente en alcanzar en el menor número de lances el recorrido acordado por ambas partes, ya sea en competición de uno contra otro o bien por parejas. La bola es de acero, tiene un diámetro de 75 milímetros y pesa 5 libras, es decir 1,67 kilogramos. El recorrido habitual es de 2 a 4 kilómetros aunque se se disputaron distancias mucho mayores que incluso duraban varias jornadas en función de la magnitud del desafío.
Aclarado esto, vamos a la motivación del artículo que no es otro que aventurarme a revelar el origen de la denominación de la calle del Tiro. La cosa puede ser esclarecedora si atendemos a su ubicación en pleno barrio de Torrero, lugar que según la bibliografía consultada discurría antiguamente el trazado del tiro de bola y que partiendo desde la plaza de las Canteras, muy próxima a la mencionada calle, debían lanzar boleos por el camino “carra” Cuarte hasta llegar a la tapia del cementerio. Debemos tener en cuenta que conforme se masificaba, urbanizaba y pavimentaba el barrio el juego de bola necesariamente tuvo que ir desplazándose hacia el extrarradio, es decir a los Pinares de Venecia y el “desembarre” o inicio del partido a las puertas del propio cementerio pero eso si, conservando siempre el recorrido por el viejo camino a Cuarte que da nombre precisamente a la calle y que corta oblicuamente a la de El Tiro.

Hoy, ya prácticamente desaparecida la bola aragonesa de la capital del Ebro, queda la nomenclatura del vial como vestigio de la importancia que tuvo nuestro deporte vernáculo para la ciudad en general y para el propio barrio en particular, que durante décadas acogió grandes desafíos y apuestas a la bola, congregando a cientos de personas aficionadas que como yo mismo hiciéramos de la mano de nuestros abuelos.
Como punto de inflexión a esta debacle de la afición zaragozana por la bola, el pasado año la FADT retomó acertadamente la histórica tirada del Pilar y que ya llevaba sin disputarse 16 años en Torrero-Pinares de Venecia, poniendo en valor nuestro patrimonio lúdico pero, sobre todo, a las y los deportistas oriundos del valle del Jalón (Épila, Calatorao o La Almunia…) que lo mantienen con tanta “rasmia” como la de sus antepasados, pasando necesariamente el testigo de padres a hijos.
¡Qué viva el tiro de bola, el barrio de Torrero en la memoria popular!





