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Un documental de inestimable valor: ‘Sacco and Vanzetti’, de Peter Miller

Considerando el vacío existente sobre este capítulo de la historia de los EEUU, la producción de este soberbio documental norteamericano Sacco and Vanzetti, obra Peter Miller producida por Willow Ponds el año 2006, y emitido por el Canal Historia, resulta todo un hito. A lo largo de 80 minutos, Miller cuenta como el calvario de...
| 1 septiembre, 2013 08.09

saccoandvanzettiConsiderando el vacío existente sobre este capítulo de la historia de los EEUU, la producción de este soberbio documental norteamericano Sacco and Vanzetti, obra Peter Miller producida por Willow Ponds el año 2006, y emitido por el Canal Historia, resulta todo un hito. A lo largo de 80 minutos, Miller cuenta como el calvario de ambos se convirtió en símbolo del fanatismo y la intolerancia, dirigidas a los inmigrantes y de los disidentes en los Estados Unidos, y millones de personas en los EEUU y alrededor del mundo protestaron en su nombre, ofreciendo aspectos personales, políticos y jurídicos que amplían la visión general. Los poderosos y sensibles escritos de prisión de Sacco y Vanzetti son leídos por los actores John Turturro y Tony Shalhoub. Un coro de comentaristas apasionados como Howard Zinn, Studs Terkel, impulsa la narración, que recurre a un buen número de ancianos y expertos con conexiones personales con la historia, ofrecen anécdotas y datos, sin olvidar al hijo de Woody Guthrie, Arlo Guthrie, que canta canciones de su padre y otras que rememoran la tragedia de los dos emigrados. También se utilizan obras de arte, música, poesía, y los clips de película sobre el caso se entrelazan en la narración de cuentos.

La trágica historia revive la memoria viva, peto también sirve como referente para alumbrar sobre la situación actual de millones de personas que buscan una vida mejor y no tienen papeles. Tiene todos los elementos para organizar un buen cine-fórum sobre historia y lucha social.

La historia debería de ser conocida por todos y todas…

Nicola Sacco, (1891-1927) y Bartolomeo Vanzetti (1888-1927), dos nombres ligados para siempre, ambos trabajadores que emigraron a los Estados Unidos en la primera década del siglo XX, anarquistas y acusados de haber robado y asesinado a un pagador y sereno de una fábrica de zapatos de South Braintree, Massachusetts, el 20 de abril de 1920. El clima creado por la revolución rusa y la agitación social lleva al ministro de Justicia, Palmer, ha creado un ambiente de “terror blanco” en el que los dos van a ser víctimas propiciatoria de una de las conspiraciones judiciales más famosas de la historia. Después del hecho la policía no encuentra ninguna clase de pista seria, sabe que eran “extranjeros”. El ambiente de progrom» antianarquista es creado por la prensa, la clase media pide el linchamiento de los “extremistas”, un testigo del fiscal dirá que los asaltantes corrían como «extranjeros. El juez Thayer, hará el resto; Vanzetti lo definirá como “un santurrón limitadísimo, ferozmente reaccionario (que) no tuvo escrúpulos en condenarnos injustamente, porque su conciencia aprueba el exterminio de los anarquistas”. Más que un juicio injusto se trata de una auténtica conspiración gubernamental; la defensa puede demostrar que Sacco había estado en aquel momento en el consulado italiano —lo afirma el cónsul fascista, los pescaderos dicen que Vanzetti estuvo con ellos, pero todos son extranjeros. El único testigo que vio a los asaltantes no aparece en el juicio. El fiscal se apoya en la “conciencia de culpabilidad” de los acusados. Efectivamente, en el momento de ser detenidos ambos mienten. La razón es simple: arribos han participado en una campaña de denuncia por la muerte del radical Salcedo (presumiblemente arrojado por una ventana por la policía) y temen implicar su organización, luego rectifican. La maquinaria no se podía parar, fueron condenados, permaneciendo en la cárcel en espera de la sentencia desde el 14 de julio de 1921 hasta el 23 de agosto de 1927, día en el que fueron ejecutados en la silla eléctrica. Vanzetti fue entonces capaz de explicar: “No desearía para un perro, ni para una serpiente, ni para criatura más miserable y desafortunada de la tierra lo que yo he tenido que sufrir por culpas en las cuales no incurrí. Pero mi convicción es otra: que he sufrido por culpas que efectivamente tengo. He sufrido por ser radical y, en efecto, yo soy radical; he sufrido por ser italiano y, en efecto, soy italiano (…) pero estoy tan convencido de estar en lo justo, que si usted tuviera el poder de matarme dos veces, sí volviera a nacer dos veces, volvería a vivir para hacer de nuevo, exactamente, lo que hice hasta ahora”.

El caso adquiere al menos dos dimensiones más. La primera es colectiva ya que moviliza al movimiento obrero, y a la izquierda de todo el mundo y consigue el apoyo de personalidades como Einstein, G.B. Shaw. Madame Curie, Romain Rolland, Anatole France, etc. La intelligentzia radical norteamericana, con John dos Passos al frente, hace el caso suyo. Hasta Mussolini se ve obligado a enviar una petición de indulto. La segunda es personal. En la cárcel Sacco y Vanzetti tienen la oportunidad de conseguir una mayor formación de la que habían logrado como emigrantes semianalfabetos, sometidos a trabajos tremendos y a una pésimas condiciones de vida, entonces perfilan dos caracteres que a través de artículos y cartas conmueven e impactan: son dos seres humanos que se enfrentan a la calumnia y la muerte con gran integridad porque también son dos revolucionarios capaces de escribir cosas como la carta de Sacco a su hijo y que moldeará Peter Seeger para una canción: “Si nada ocurre, seremos electrocutados esta noche, después de las doce/ Es por ello que estoy aquí contigo, con todo amor, y con mi corazón abierto/ Como lo estaba ayer/ No llores, Dante, porque muchas, demasiadas lágrimas han corrido ya/ Tu madre las ha derramado durante siete años/ Y eso no ha servido para nada/ Así pues, hijo, en lugar de llorar, sé fuerte, sé duro/ Para tener la fuerza de consolar a tu madre/ Y Cuando tú quieras consolar la desesperación de su corazón/ Llévala a pasear a un lugar apacible en el campo/ Ofrécela flores/ Sentaos a la sombra de los árboles, cerca de la música de los arroyos/ En la paz de la campiña, ella encontrará la paz/ Como tú, sin duda/ Pero, hijo mío, acuérdate, no pienses solamente en tu propia felicidad/ Detente, sólo un instante/ Para ayudar a los humildes que te rodean/ Los más débiles, los que piden ayuda, los perseguidos, las víctimas/ Esos, son tus amigos, los tuyos y los míos/ Son camaradas que luchan, y que, a veces caen en ellas/ Del mismo modo que tu padre, tu padre y Bart han caído/ Han caído ayer en la lucha, por conquistar la alegría/ y la libertad para todos/ En el combate por una vida mejor, tu encontrarás todo el amor del mundo/ y en este combate, tú también serás amado”.

Entre el amplio material sobre el «caso» cabe señalar: ensayos como los Luis Amado, El proceso Sacco-Vanzetti (A. Redondo, Madrid, 1971), y Helmuth Orner, Sacco-Vanzetti. El enemigo extranjero (Txalaparta, Tafalla, 1999); la novela de Howard Fast, La pasión de Saco-Vanzetti (La Pléyade, Buenos Aires). Es célebre —y un tanto simplista—la película Sacco y Vanzetti, de Guiliano Montaldo, con Gian Mª Volonté é y Ricardo Cucciola, que sí bien no alcanza la altura del drama aunque tiene momentos de gran brillantez; Joan Báez canta la famosa Balada de Sacco-Vanzetti, inspirada en la que había creado Woody Guthrie. Algunas cartas de Sacco se encuentran en Los anarquistas de Horowitz (1º vol), y las de Vanzetti en Cartas desde la prisión (Granica., Barcelona, 1976, con un prólogo de Cesare Pillon. Más brevemente: El asesinato legal de Sacco-Vanzetti, por María Ruipérez (Tiempo de Historia nº 10) y Sacco y Vanzetti, dos hombres para la silla eléctrica, por Manuel Román Copons (Historia y vida nº 110), entre otros…

Y claro, está la película de Giulio Montaldo…

Pepe Gutiérrez-Álvarez | Kaos en la Red

1 septiembre, 2013

Autor/Autora

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