Decenas de personas se reunieron este sábado en Uesca bajo el lema “Rojava no está sola” para mostrar su solidaridad con el pueblo kurdo y denunciar las masacres que se están produciendo en Siria.
La convocatoria, organizada por CNT Uesca, recordó que los barrios kurdos de Alepo, Sheikh Maqsoud y Ashrafieh, sufrieron entre el 6 y el 11 de enero ataques de las tropas del Gobierno de Transición Sirio, apoyadas por grupos armados yihadistas organizados por el Estado turco. Más de 50 personas murieron, 130 resultaron heridas y al menos 500 siguen desaparecidas. Los ataques a la zona de Rojava, la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (AADNES) continúan.
El comunicado difundido por sindicato alerta de que el avance militar sirio en el norte del país ha provocado la ocupación de ciudades estratégicas y la liberación de presos del Estado Islámico (Daesh), mientras que la comunidad internacional mantiene un silencio preocupante frente a estas agresiones. CNT Uesca subraya que la financiación y reconocimiento de este régimen por parte de países europeos, como Alemania y la Unión Europea, demuestra la complicidad de Occidente con la violencia sectaria.
Desde la concentración, se hizo un llamamiento a la solidaridad internacional con la Revolución de Rojava, destacando que defenderla es “defender la humanidad” y proteger un proyecto que busca la convivencia entre distintas etnias, culturas y religiones bajo valores de respeto, igualdad y libertad. Las personas asistentes reafirmaron su apoyo a las y los combatientes kurdos y denunciaron la hipocresía de gobiernos y medios internacionales que silencian la brutalidad de estos ataques.
“Compañeros y compañeras de Rojava sois un ejemplo para el mundo. Los pueblos del mundo están con vosotros. Que viva la lucha del pueblo kurdo y que viva la resistencia de Rojava”, concluyó el manifiesto de CNT Uesca.
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